Pasó a retiro a su comandante en jefe y ministro de Defensa

Chávez elige generales para sus divididas FFAA

Una de sus primeras decisiones fue la de pasar a retiro al general en jefe Lucas Rincón, su ministro de Defensa y pieza clave en el golpe de abril, y cambiar al comandante de la Guardia Nacional, un cuerpo leal a su mando durante el cuartelazo de abril.

Rincón, el general de mayor grado del Ejército, dejará el servicio por haber cumplido 30 años de actividad y Chávez anunció el jueves que escogerá un nuevo ministro de Defensa, pero no dio indicio alguno de si optará por un civil o por un militar. La salida de Rincón, aleja de la escena política a un militar prestigioso pero controversial debido a las actitudes asumidas durante el alzamiento que en abril apartó del poder a Chávez por 47 horas. Los disidentes lo han tildado de traidor y le negaron autoridad moral para dirigir los consejos de investigación abiertos contra los oficiales golpistas y que hasta el momento provocaron la baja de cuatro generales y almirantes.

Cuando el 12 de abril Caracas había estallado en disturbios que dejaron 18 muertos, Rincón, entonces inspector general de las Fuerzas Armadas, anunció que Chávez había perdido el respaldo del alto mando y que había aceptado renunciar.

Al día siguiente, se plegó a los militares leales que conjuraron el golpe y permitieron el retorno de Chávez al poder.

El presidente elogió su lealtad, lo designó ministro de Defensa y desde su asunción en mayo más de 80 de los 180 generales y almirantes perdieron sus cargos, al menos cuatro fueron denunciados ante la justicia y decenas de militares de todos los rangos fueron investigados por su participación en el golpe.

El presidente genera rechazo por sus vínculos con el líder cubano Fidel Castro y su aparente simpatía con la guerrilla izquierdista colombiana, al igual que por haber sacado a los militares de los cuarteles para ponerlos al frente de actividades de gobierno y sociales que se consideran propias de civiles. Chávez admitió que sus fuerzas armadas están divididas pero sostuvo que las divergencias no tienen la envergadura suficiente como para que prospere un nuevo golpe.

«Más de 40 generales y almirantes llamaron a lo que llamaron (en abril) y se encontraron con que la estructura no los apoyó», dijo la semana pasada a corresponsales extranjeros.

Luis Vicente León, analista político, sostuvo sin embargo que Chávez «está jugando un ajedrez sin suficientes piezas y las que tiene no son confiables».

Apuntó también que en esa misma debilidad de Chávez está también su fortaleza.

«La propia división del sector militar es un seguro de vida para Chávez porque ¿cómo puede darse un golpe de Estado con fuerzas armadas divididas?», se preguntó León.

Los cambios en los mandos se harán efectivos desde el viernes de la semana próxima, cuando Chávez encabezará en Caracas el tradicional desfile militar del Día de la Independencia, organizado esta vez bajo estrictas medidas de seguridad para evitar un magnicidio. En el desfile no participarán más que unidades próximas a Caracas y se revisarán cada una de las armas de los 5.600 efectivos que marcharán ante el palco oficial, dijo este viernes la prensa local. *

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