"Se va a acabar la costumbre de matar"

«Se va a acabar esa costumbre de matar», gritaban a coro y a voz en cuello, como en las épocas dictatoriales, miles de manifestantes que marcharon la noche del jueves hasta la histórica Plaza de Mayo de la empobrecida Argentina, en repudio al crimen de dos desocupados en un mitin de protesta social. «Asesino de pibes», vociferaba Manuel mientras agitaba su bandera en medio de la columna de piqueteros que ingresaba a la Plaza de Mayo. Manuel y otros miles integran el Bloque Nacional Piquetero que encabezó la marcha en la que volvieron a escucharse los cánticos que rememoraron los años más oscuros de la dictadura militar.

«Se va a acabar, se va a acabar», ingresó desafiante la columna de desocupados que a manera de escudo instaló un cordón humano entre los miles de manifestantes a sus espaldas y el vallado policial que dividía la plaza como un campo de batalla.

Algunos llevaban sus rostros cubiertos con capuchas, «para protegernos», confiesa Manuel, quien llegó desde Tigre (periferia norte) representando al movimiento barrial Teresa Rodríguez.

«Si no nos cubrimos, después viene la policía a buscarnos al barrio», dijo a la AFP este hombre de casi cincuenta años, con la experiencia de quien sabe de qué se trata.

A sus espaldas, una mezcla heterogénea de desocupados, estudiantes, ahorristas y representantes de diversos sectores gremiales no cesaban de entrar a la histórica plaza.

«Piquete y cacerola, la lucha es una sola», resumía con sabiduría popular el cántico que enhebraba en un sólo hilo el punto común que la crisis le puso a todos los sectores sociales que se hicieron presentes en la protesta.

«Vamos a marchar tranquilamente, salvo que el gobierno tenga la política de meter infiltrados», advirtió Ovidio Pepe, integrante del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, uno de los convocantes de la marcha. Antes de arribar al histórico paseo público, la columna se detuvo frente a la sede del británico banco HSBC, sobre la avenida de Mayo, para homenajear con un minuto de aplausos a «los caídos» el 19 y 20 de diciembre pasados. Aquellos días se produjo la revuelta popular que llevó a la renuncia a la presidencia de Fernando de la Rúa.

Desde los balcones, vecinos acompañaron esta noche a los piqueteros tirando papelitos, a la manera de las canchas de fútbol, pero arrojados con la rabia y el dolor que causa la tragedia argentina. *

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