La Policía bonaerense fusiló a dos manifestantes, revelan fotos de Clarín

El presidente Duhalde reconoce que "hubo una cacería" antipiquetera

ISIDORO GILBERT

 

El dramático giro de la investigación lo posibilitó especialmente las fotografías del diario Clarín que ayer publica secuencias de cómo fue fusilado el dirigente del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Darío Santillán, mientras buscaba auxiliar a su compañero Maximiliano Kosteki. que yacía muerto de un balazo en la estación de ferrocarril de Avellaneda, cercana a donde ocurrieron los hechos.

Fotos elocuentes de lo ocurrido se imprimieron en la víspera además en Página/12, tomadas por fotógrafos independientes y en «La Nación». Todas ellas, son elementos valiosísimos para la investigación judicial, si no intervienen factores extraños.

A esos fusilamientos siguió una cacería de piqueteros, incluso dentro del hospital Fiorito donde fueron trasladadas decenas de heridos, en un local del Partido Comunista y en calles aledañas al nosocomio. Allí siguen internados en terapia intensiva, tres heridos más de bala de plomo, uno de ellos, grave.

La noche del jueves hubo una multitudinaria manifestación de repudio cubierta de banderas rojas y de luto, que caminó los dos kilómetros que separan el Palacio del Congreso con Plaza de Mayo y no se registró ningún incidente.

Ayer el titular de la Fiscalía 11 de Lomas de Zamora, Juan José González, ordenó la detención del comisario inspector Alfredo Franchiotti y de un oficial de apellido Quevedo, al considerarlos involucrados en la muerte de Santillán. Franchiotti fue el jefe del operativo y había querido engatusar al gobernador Felipe Solá con su versión de los hechos, pero las evidencias fotográficas lo hundieron.

Cuando se quiere saber

Antes de la acción del fiscal, Solá había ordenado el pase a disponibilidad y la detención de Franchiotti y parte del personal policial que intervino en la represión de la columna piquetera que tenía como objetivo bloquear ese acceso a la Capital Federal dentro de un plan de lucha con otros cortes de puentes pero donde no hubo incidente alguno.

La fiscalía basó su decisión al surgir de los testimonios fotográficos aportados por Clarín evidencias decisivas de que tanto Franchiotti como Quevedo «no son ajenos» a la muerte de Santillán. Ahora debe resolver el juez de turno. Un informe forense que indica que Santillán y Kosteki fueron muertos por disparos de escopeta con perdigones de acero.

El Gobierno pasó por el frío y el calor, pero finalmente abandonó la actitud de responsabilizar a los piqueteros de la tragedia (hubo voces que buscaban atribuir las muertes a enfrentamientos internos) una vez que trascendió en distintos ámbitos que Clarín publicaría una secuencia fotográfica tomada en la estación Avellaneda que compromete seriamente a la bonaerense.

Duhalde apuntó ayer contra esa policía al afirmar que «nuevamente quienes deben custodiar el orden son los que han llevado a cabo esta atroz cacería. La familia argentina está de luto» y una democracia «no tolera que acontecimientos como estos puedan ser cubiertos por la impunidad».

Sin embargo, desde el ministerio de Justicia se busca procesar a un sector de los piqueteros bajo la ley de «Defensa de la Democracia», por el plan de acción de lucha que aprobaron hace una semana, de dura confrontación con el Gobierno.

Una interna

Antes de este giro investigativo, los sucesos de Avellaneda podían exhibir a Duhalde dispuesto a consagrar a la muerte como sistema de control social en la peor crisis de la historia argentina. Con las de diciembre, durante la caída de Fernando de la Rúa, suman 31 los muertos por la represión, la mayoría de ellos impunes.

Duhalde y su secretario de Seguridad, Juan José Alvarez, que jugó un importante papel en el sesgo esclarecedor de los crímenes, se diferenciaron de otros miembros de su gobierno, el Jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, el ministro del Interior, Jorge Matzkin, que después de la represión se desvivieron por desviar el centro de atención para cualquier lado, no el correcto. Atanasof atacó duramente al diputado socialista Luis Zamora y éste reaccionó advirtiendo que «si me pasa algo, o a mi familia, saben quienes pueden ser los culpables; recibí un aviso de un mafioso», atacó. Zamora cree que el espacio peronista está diversificado en luchas internas especialmente entre Duhalde y Carlos Menem, que es la que explica la represión.

Por lo pronto nada se sabe todavía porqué actuó con esa impunidad el comisario Franchiotti. Los analistas se preguntan quién pudo haberlo alentado para reprimir salvajemente al sector de los piqueteros conocidos por su línea de confrontación, si era para dar un escarmiento a los sectores populares, o «tirarle muertos» al Presidente, que es lo que el duhaldismo cree. Nadie duda del deterioro que significa estos crímenes. Y ha que saber quien pudo enviar «provocadores» a esa movilización, como denuncian los «piqueteros», donde se ordenó ocultar pruebas y otras anormalidades.

Avance significativo y mucho por conocer todavía. *

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