Piqueteros divididos por diferencias en estrategias

El novel movimiento piquetero, de pobres y desocupados, está dividido en entidades que estrecharon lazos con la extendida protesta social en Argentina, y las más radicalizadas, ligadas a partidos de izquierda y protagonistas de los choques con la policía que dejaron dos muertos en la víspera.

Una batalla campal con choques entre policías y piqueteros de las entidades más radicalizadas terminaron con dos muertos y 90 heridos en un puente de acceso a Buenos Aires, en el primer episodio trágico durante el gobierno de Eduardo Duhalde, que asumió el 1º de enero pasado con la consigna central de asegurar la «paz social».

«No está en juego la suerte de un gobierno», afirmó el jueves el jefe del Gabinete, Alfredo Atanasof, al intentar diferenciar los episodios del miércoles de la revuelta social que dejó 30 muertos y precipitó la renuncia de Fernando de la Rúa, el 20 de diciembre pasado.

El movimiento piquetero nació en 1997 al calor de la profundización de la pobreza y el desempleo en el país en el gobierno de Carlos Menem (1989-99), promoviendo los cortes de ruta y avenidas en todo el país como forma de marcar la presencia de decenas de miles de marginados, casi excluidos de la sociedad.

A medida que la modalidad de protesta ganaba espacio entre los pobres y desocupados, que hoy llega a la mitad de la población y al 25% de la fuerza laboral, respectivamente, se ampliaban las diferencias entre las diversas organizaciones del sector.

Los dos jóvenes muertos en la víspera pertenecen a la Coordinadora de Trabajadores Desocupados «Aníbal Verón», una entidad piquetera radicalizada con base en la zona sur del conurbano bonaerense, cuyos militantes aparecen en las marchas encapuchados y con palos, generando escozor en la clase media, incluso entre quienes protagonizaron las protestas que tumbaron a De la Rúa.

A diferencia de los recientes sucesos, diferentes sectores han considerado que grupos ligados al ahora gobernante peronismo participaron de la protesta generalizada en el país en diciembre, que incluyó saqueos a supermercados, marchas en numerosas ciudades del país con apoyo de entidades opositoras y de ahorristas de clase media, cuyos depósitos habían sido congelados en los bancos dos semanas antes.

Los integrantes de la «Aníbal Verón», que cobija a 11 agrupaciones con sus propias diferencias internas, proclaman que trabajan para «cambiar el sistema desde la base» y no se proponen participar en procesos electorales, sino generar espacios autónomos.

Según el secretario general de la presidencia, Aníbal Fernández, en una reciente asamblea de piqueteros duros «se propuso reivindicar la lucha armada, que los conflictos se iban a llevar al nivel como el de ayer (miércoles) y se armó un cronograma de hostilidades de aquí al 15 de julio». *

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