Dos muertos, heridos de gravedad, y cerca de 170 detenidos casi todos ya liberados

Represión contra piqueteros: ¿escalada o provocación?

ISIDORO GILBERT

 

En protesta por la represión hubo un paro de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que se cumplió fundamentalmente en el sector público del interior del país así como pedidos de investigación parlamentaria para indagar de dónde partieron las balas asesinas que truncó la vida de dos jóvenes desocupados y cómo ocurrió en el puente Pueyrredón y sus inmediaciones.

De lo que no existe duda es que la policía fue a la caza de manifestantes después de producirse los primeros choques en un área extensa de Avellaneda y que al menos el joven Darío Santillán fue asesinado en la estación de tren de esa localidad, como exhibe una fotografía en primera plana del diario «Clarín».

Santillán, de 21 años, estaba asistiendo al ya mortalmente herido por una bala de plomo, su compañero del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD), Maximiliano Costequi, de 25 años.

Insólitamente desde sectores oficiales ayer se insistía en la idea que los muertos lo fueron por refriegas entre distintos sectores piqueteros, divididos por posiciones políticas.

El velorio de los dos muchachos en una villa del sur del Gran Buenos Aires, exhibió tanto el dolor de los vecinos, militantes y amigos, como la voluntad de seguir luchando «porque no nos queda otra», al decir de un dirigente del MTD.

El secretario de Seguridad, Juan José Alvarez, prometió una investigación «hasta sus últimas consecuencias» y sostuvo que el gobierno de Eduardo Duhalde ha recibido con estas muertes, las primeras en sus seis meses de gestión, donde hubo más de 11 mil conflictos «pacíficos», un duro revés político.

Sin que sea versión oficial, pero sí dichos de funcionarios policiales, todo se precipitó cuando convergieron dos columnas de desocupados que virtualmente rodeaban a las fuerzas policiales que custodiaban el puente Pueyrredón, y luego que un comisario recibiera un golpe con un palo.

Diferencias

En otra decena de puntos donde se habían decidido cortes y bloqueo, el diálogo entre manifestantes y fuerzas de seguridad, fue suficiente para que todo quedara en paz. ¿Por qué no pasó lo mismo en el Puente que une la Capital Federal con Avellaneda? «No había nadie con quien dialogar», respondió un comisario a cargo del operativo.

Es probable: a esa zona fueron las líneas más duras del movimiento piquetero que el pasado domingo aprobó un plan de acción que contempla una escalada de cortes de ruta, ocupación de oficinas públicas y municipalidades, acampar frente a Plaza de Mayo y todas las plazas del país, incluso por tiempo indeterminado, por el cumplimiento de un programa radicalizado de reivindicaciones y con la concepción de que «la cuestión del poder está a la orden del día».

Precisamente este enfoque de la realidad, no ha sido aceptado por las organizaciones piqueteras más importantes, que se cobijan bajo el ala de la Central de Trabajadores Argentinos.

Uno de sus referentes, Luis D’Elía, que es diputado de la provincia de Buenos Aires cuestionó los cortes de los accesos a las ciudades, sin salidas alternativas, porque enfrentan a los piqueteros con las clases medias, los aíslan. «Tuve información hace días de que iban a ocurrir hechos violentos y se los comuniqué a los dirigentes de ese sector» (los que se movilizaron el miércoles), reveló D’Elía mientras repudiaba la represión y anticipaba que ellos, no participarían igual que la CTA de manifestaciones de protesta realizadas anoche aquí.

El plan de lucha y la declaración política del llamado Bloque Nacional Piquetero que integran entre otros, el MTD, más conocida como la «Aníbal Verón», nombre de un piquetero asesinado en la provincia de Salta, el Polo Obrero y otros, no son documentos clandestinos: sus propulsores los han enviado por mail a los diarios y por lo tanto conocidos por los servicios de seguridad e inteligencia.

Muchas dudas

Si realmente la decisión oficial era la de disuadir no se explica porque: a) no se instalaron tanques hidrantes; b) porque se utilizó balas de plomo; c) cual es la razón por la que no se convocó al juez de turno o d) porque la policía fue a la caza de los militantes, allanó el local del Partido Comunista de la zona, donde se torturó a detenidos, golpeó a los presos en la comisaría y en el hospital donde se atendió a víctimas de la represión, incluso con simulacros de fusilamiento y otras bestialidades propia de los grupos de tareas de la dictadura militar.

Para algunos analistas o la Secretaría de Seguridad o sectores policiales «autónomos», decidieron hacer tronar el escarmiento a este sector que proclama abiertamente que busca derrocar a Duhalde mediante un «argentinazo» como parte del proceso de acumulación política para tomar el poder. «Les tendieron una trampa», sostienen.

Hay antecedentes que hacen pensar en una escalada ultra derechista. Semanas atrás, varios gobernadores le reclamaron al secretario de Seguridad, Alvarez, mano dura. Hasta estos sangrientos sucesos, el funcionario buscó la manera de evitar confrontaciones o criminalizar la protesta.

Esta mirada del conflicto social no es compartida por otros sectores del gobierno o de los grandes grupos económicos, partidarios de la «mano dura» e involucrar a las FFAA en la conflictividad interna.

La líder del ARI, Elisa Carrió cree que se está buscando el caos para instalar un gobierno de fuerza, y en ese contexto puntualiza: 1) la escalada con el dólar, b) las presiones del FMI y la irrupción de Carlos Menem a quien se quiere presentar como el hombre capaz de poner orden y sacar al país de la crisis.

Menem, cuando días atrás en los EEUU advirtió que las calles argentinas «están dominadas por los marxistas».

Y si hay radicalización en sectores piqueteros, está la realidad social. En el Gran Buenos Aires, donde tienen inserción, la desocupación es ya del 25% y los jóvenes carecen de perspectiva alguna de mejorar su situación en el futuro, ellos o sus hijos.

Pero ya en su momento Federico Engels en su trabajo «Los Anarquistas en Acción» donde analiza un levantamiento en España, advertía: «Los anarquistas nos han dado una lección como no debe hacerse una revolución».

Una comisión investigadora deberá esclarecer qué ocurrió efectivamente. *

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