Rusia ostentará en la cumbre del G8 su nuevo rol de aliado occidental

HUGH BARNES, MOSCU, AFP

 

El presidente ruso, Vladimir Putin, irá el miércoles a la cumbre del G8 en Canadá para afirmar el nuevo estatuto de Rusia en el escenario internacional, fruto de una política de acercamiento sin precedentes lanzada después del 11 de setiembre.

Putin concluirá en Canadá, al reunirse con los dirigentes de los siete miembros del G8 (Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón), un maratón de seis semanas de reuniones internacionales y de iniciativas diplomáticas.

La iniciativa diplomática de Moscú impulsó a Rusia al primer plano del teatro mundial. Las inéditas relaciones entre Moscú y la OTAN y el nuevo acuerdo de desarme rusoestadounidense fueron dos de sus puntos fuertes.

Con una agenda dedicada a las cuestiones macroeconómicas, la cumbre que se realizará en Kananaskis, en el oeste de Canadá, permitirá al presidente ruso discutir de igual a igual en el concierto de los países más industrializados luego de los éxitos obtenidos en las cumbres de mayo en Moscú (con el presidente estadounidense George W. Bush) y de Roma (con la OTAN), estimó el ex ministro de Finanzas Boris Fiodorov (ultraliberal).

A poco más de dos años de haber sido elegido al frente del país, lo que dejó a la comunidad internacional dubitativa con respecto a este ex agente de la KGB, Putin está a la altura de presentarse como un líder político reconocido, y como fiel aliado de los occidentales luego de respaldar sin dudas la campaña antiterrorista orquestada por EEUU. «Por la primera vez en 15 años, Rusia tiene un verdadero dirigente. Los rusos gozan de una relativa estabilidad política y económica. Los problemas para solucionar son enormes, pero soy optimista», agregó Fiodorov. Fortalecido por sus éxitos políticos, Putin aprovechará para hacer valer ante sus pares las reformas liberales que emprendió desde que fue elegido, con el objetivo de transformar a Rusia en un socio fiel en el plano económico. Un tema en el cual todavía tiene trabajo. Rusia tiene problemas en dejar atrás su mala reputación a pesar de las esperanzas que nacieron en el oeste desde que se desmembró la URSS en 1991. El Grupo de acción financiera para el lavado de capitales (GAFI) decidió el viernes mantener a Rusia en la «lista negra» del lavado de dinero.

A pesar de ello, Rusia logró de la UE todo lo que buscaba en la cumbre de Moscú el mes pasado. En especial un fuerte respaldo para ser declarada economía de mercado. *

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