Deslizaron algunos lamentos en su encuentro con el presidente Duhalde

Militares piden más dinero para no cerrar unidades

ISIDORO GILBERT

 

En la ceremonia Duhalde apeló hoy al «espíritu fraterno» de los argentinos para «poder levar de una vez el ancla de la crisis que atravesamos», al tiempo que destacó el rol de la Armada argentina como «defensora de las instituciones» de la República.

Un elogio llamativo, tanto como el encuentro que mantuvo con los jefes de las tres armas donde el tema del presupuesto militar, deglutido por la espiral inflacionaria, y la preocupación castrense, por la creciente conflictividad social, estuvieron en la mesa entre bocado y bocado, dos días atrás en la quinta presidencial de Olivos, según trascendió.

Vestidos de paisano y a invitación del Presidente con anticipación fueron a verlo los tenientes generales Juan Carlos Mugnolo (Estado Mayor Conjunto) y Ricardo Brinzoni (Ejército), el brigadier general Walter Barbero (Fuerza Aérea) y el almirante Joaquín Stella (Armada) compartieron una comida con Duhalde y con el ministro de Defensa, Horacio Jaunarena.

El primer asunto es ilustrativo: el mes próximo se agotarían los recursos previstos para todo el año y que el segundo semestre requeriría de nuevas partidas o de redefiniciones en las prioridades de las Fuerzas Armadas. La semana pasada desde Córdoba, el titular del Ejército, Brinzoni, había difundido públicamente que la situación presupuestaria podía comprometer el funcionamiento del Ejército en el próximo semestre.

Fuera de los grabadores del periodismo, tanto en la Fuerza Aérea como en la Armada se admitía que las palabras de Brinzoni marcaban una realidad incontrastable. Dicho de otro modo, el Ejército habló por todos los uniformados. Una parte muy importante de los suboficiales reciben asignaciones cercanas a los que están por debajo de la línea de pobreza fuera de los cuarteles.

El martes, el canciller Carlos Ruckauf le comunicó al jefe de las Naciones Unidas que si no hay una ayuda financiera por parte del organismo internacional, las FFAA no podrán seguir participando de diversos cuerpos de Paz, una tarea que para los militares argentinos le da más sentido a la profesión.

No hay por supuesto una política antimilitar en materia presupuestaria. El Ministerio de Relaciones Exteriores ha decidido cerrar embajadas, unificar representaciones diplomáticas, clausurar consulados para ahorrar dólares, mes a mes con cotización más elevada. Las dificultades se expanden a todos los ministerios

Para el Presidente el diagnóstico no fue una sorpresa, ya que no es la primera vez que los militares deslizan algunos lamentos por los magros fondos con que cuentan. Pero no se comprometió con ninguna palabra.

Durante la cena los militares deslizaron algunas de sus dudas sobre la conflictividad social. Por ahora hacen decir a sus voceros que solo insisten en ayudar al Gobierno en atender urgencias sociales y emprender campañas sanitarias, si le asignan presupuesto para eso.

Nuevas tareas en momentos especiales

Por lo pronto Duhalde le encomendó a uno de sus incondicionales, el diputado nacional Jorge Villaverde, especialmente convocado en medio de la comida, para plantear la necesidad de diseñar un esquema especial de asistencia social a los sectores más desprotegidos del conurbano bonaerense.

El ex senador nacional Villaverde que tiene un claro panorama de los «bolsones de pobreza» del Gran Buenos Aires, acordó con Duhalde trabajar en una comisión especial con el ministro de Defensa y con el secretario de Asuntos Militares, Fernando Maurette, para ver de qué manera las Fuerzas Armadas pueden contribuir a contener la marginación sin violar las leyes que rigen tanto la defensa como la seguridad nacional.

Viene dando vueltas un plan por el cual el Ejército pondría en funcionamiento sus cocinas de campaña, capaces de dar comida simple pero necesaria a cientos de miles de hambrientos en todo el país. Hasta ahora, sea por no dejarle a otros los contactos con los marginados, sea por no dejar un precedente en un país sensible por todo lo que hacen los militares en el seno de la sociedad civil, la idea no ha sido implementada.

Al igual que otras actividades de la marina y la aviación, con experiencia en asistencia sanitaria.

Aunque nada comentaron los que saben del encuentro sobre un nuevo replanteo para hacer intervenir a los uniformados ante la eventualidad del agravamiento de la situación social, de ello los militares vienen hablando abiertamente en seminarios y otros lugares con «perfil académico».

No se descarta que la negativa de la Comisión de Acuerdos del Senado de otorgar a dos oficiales, uno del Ejército, otro de la Armada, por supuesta participación en las violaciones a los derechos humanos, haya sido al menos, motivo de comentario.

El almirante Joaquín Stella, jefe de los marinos, desmintió que hubiera siquiera pasado por sus cabezas, acuartelar a la fuerza en caso de que se niegue el ascenso al marino cuestionado, como informó Página/12 , días atrás. *

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