"La gente no está contra los inmigrantes, sino contra el desorden", dijo Tony Blair

Freno a la llegada de los "sin papeles" a Europa

El aumento de votos a partidos de ultraderecha en las recientes elecciones de Francia y Holanda fue decisivo para que el actual presidente de la UE, José María Aznar, designara la inmigración como prioridad para la Cumbre de Sevilla, desbancando así a la futura ampliación de la UE a los países del este de Europa.

«Está muy bien hablar contra los partidos extremistas en Europa, pero no tiene interés si no va acompañado de medidas prácticas», declaró este jueves el primer ministro británico, Tony Blair, que no cree que «la gente esté contra los inmigrantes o contra los demandantes de asilo, sino contra el desorden».

Mientras varios países de la UE, como Austria, Dinamarca o Italia, ya han puesto en marcha medidas más duras para los inmigrantes, los Quince han diseñado un plan de acción para blindar las fronteras exteriores de la UE con el que pretenden ayudar a los nuevos países miembros, que deberán hacerse cargo de buena parte de los límites europeos dentro de unos años.

El intercambio de informaciones sobre documentos falsos entre países y la comunicación entre funcionarios de aduanas en los aeropuertos son algunas de estas medidas, con la eventual creación a medio plazo de una policía de fronteras.

Pero los Quince no quieren cargar solos con la batalla contra los ‘sin papeles’ y pretenden que los países de origen o tránsito de emigrantes hacia Europa se comprometan a controlar la salida de sus ciudadanos y a recibir a los que salen mediante acuerdos de readmisión que firmen con la UE.

Lo que los mandatarios europeos discutirán en Sevilla es una posible sanción al país tercero con la retirada de los créditos o suspendiendo los eventuales acuerdos de cooperación o comercio que tenga con la UE, a lo que Francia y Suecia se oponen.

«Creemos que hay que incitar y acompañar más que castigar si queremos ser eficaces», declaró este jueves Catherine Colonna, portavoz del presidente francés, Jacques Chirac. Francia estima que «agravar la situación económica del país sancionado podría llevar a aumentar los flujos migratorios y no a disminuirlos».

Los europeos quieren además ampliar la lista de países a los que exige visado de entrada, para lo cual ha pedido a la Comisión Europea que presente una propuesta antes de diciembre de 2002.

Todas estas medidas se analizan cuando la Comisión Europea ha dado la voz de alarma calculando que los efectos del envejecimiento de la población de la UE en los mercados laborales y en los sistemas de pensiones no se compensarían aunque se duplicara el número de inmigrantes que recibe.

El ejecutivo europeo también recuerda constantemente a los Quince, al igual que la organización pro derechos humanos Amnistía Internacional, que la UE debe elaborar una política de asilo que respete las normas internacionales.

En el año 2000, la migración neta en la UE (inmigrantes menos emigrantes) fue de 680.000 personas, aunque se estima que unos 500.000 más entran anualmente de forma ilegal y que tres millones viven ilegalmente en la UE frente a 13 millones de legales.

Las negociaciones de ampliación con 10 países candidatos a entrar en la UE a partir de 2004 quedarán pues en segundo plano, ya que los Quince decidieron el lunes aplazar su debate sobre las ayudas directas a los agricultores de los nuevos países.

Bruselas debe concluir en diciembre las negociaciones de adhesión con Polonia, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Letonia, Lituania, Estonia, Chipre y Malta, para que estos países puedan participar en las elecciones al Parlamento Europeo de 2004.

Bulgaria y Rumania seguirán negociando para incorporarse en una fecha posterior, mientras que Turquía continúa su proceso de reformas antes de comenzar las negociaciones. *

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