Alianza con la derecha gira al izquierdista PT hacia el centro
Esta alianza ha sido un triunfo personal de Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva y de su candidato de fórmula a la vicepresidencia, el industrial José Alencar –en el caso de que así lo sancionen los militantes del PL en la convención del domingo–, tras vencer las fuertes reticencias de sectores de ambas formaciones.
‘Lula’ quería demostrar «a Brasil que se está tomando en serio la idea de ganar las elecciones y de gobernar de la forma más amplia posible», declaró el propio interesado después de una maratónica jornada de reuniones en Brasilia, que aún al final de la tarde del miércoles se seguía considerando un fracaso.
Con la vista puesta en los agitados mercados que están llevando el riesgo Brasil –la confianza de los inversores extranjeros en la economía brasileña– a las nubes (1.508 puntos a media jornada del jueves), al PT le interesa, sobre todo, enviar un mensaje de moderación a los mercados.
Para el presidente del Instituto Brasileño de Estudios Políticos (IBEP), Walder de Goes, esta decisión «muestra la solidez del movimiento del PT hacia el centro» y «certifica el compromiso más ostensible con la moderación creciente de su posición político-ideológica», declaró a la AFP.
Y es que el ‘Lula’ del año 2002 tiene poco que ver con el sindicalista metarlúrgico aguerrido que creó el PT en 1979 en el corazón de la industria brasileña, Sao Paulo, o con el candidato a las elecciones de 1989, 1994 o 1998. Tanto los postulados económicos e ideológicos como la imagen de quien encabeza los sondeos con el 38% de las intenciones de voto, según la última encuesta, han sufrido una profunda transformación. En el último mes el índice de rechazo se ha reducido 10 puntos, al 34%.
Este acuerdo «da a ‘Lula’ la oportunidad de decir que hace alianzas hasta con empresarios y partidos ajenos al campo ideológico del PT», asegura el polítologo Sergio Abranches, director de la consultora Riesgo Político.
La mayoría de los analistas piensa, no obstante, que la alianza no va a aportar demasiadas ventajas al PT, sobre todo porque los dos partidos representan dos concepciones ideológicas opuestas.
Es una alianza «extravagante», critica el jefe del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Brasilia, Luiz Pedone, «cuya finalidad inmediata es aumentar el tiempo gratuito de televisión para el candidato petista y tratar de arañar votos en (uno de los mayores) colegios electorales del país, como es el de Minas Gerais (sureste), donde tiene sus negocios el empresario textil y senador José Alencar».
Con un pasado de empresario controvertido, sin muchos miramientos con los derechos de los trabajadores, Alencar tiene hoy «más dinero que votos» para transferir a ‘Lula’, advierte Abranches, quien ve el peligro de que sus postulados económicos sólo agreguen nuevos elementos de duda sobre lo que el PT piensa hacer realmente en materia económica.
En particular porque antepone las metas de crecimiento a las de la inflación, por su fuerte cariz nacionalista y por la falta de definición sobre política comercial y capital extranjero.
Por ello, son pocos los que creen que esta coalición vaya a servir para calmar a los mercados. «El riesgo Lula es electoral», dice De Goes, para quien si no existiese ‘Lula’ el riesgo sería el candidato oficialista, el socialdemócrata José Serra. *
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