Afganistán: nace nuevo gobierno de la Loya Jirga
El presidente afgano, Hamid Karzai, anunció ayer la composición parcial del nuevo gobierno de transición de su país, aprobado por los 1.600 delegados de la Loya Jirga –el gran consejo tribal–, a pesar del malhumor y la insatisfacción que provocó la reconfirmación de hombres no muy queridos de la Alianza del Norte y la escasa presencia de mujeres.
Después de tres días de postergaciones, Karzai se presentó ante la asamblea reunida en Kabul desde el martes pasado admitiendo que tuvo «jornadas dificilísimas», y disculpándose de antemano en caso de no poder satisfacer a todos.
El presidente hizo un llamado a la unidad de la nación, y sobre todo reivindicó el papel del gobierno central.
Karzai, de 44 años, que desde hace seis meses dirige la saliente administración interina, prometió que llevará paz, estabilidad y seguridad a Afganistán, y que si no lo logra renunciará. Un compromiso valiente, según dicen los políticos afganos.
En un largo discurso en el que intentó aplacar los ánimos de todos los componentes étnicos y sociales del país, homenajeando también a quienes –como el general Rashid Dostum– quedaron fuera del gobierno, Karzai dio un mensaje claro: es Kabul la que manda. Las milicias locales, a las órdenes de los señores de la guerra, deberán obedecer al Ministerio de Defensa; los impuestos recogidos directamente por muchos señores y jefes tribales serán para el gobierno central; la moneda –aún hoy hay emisiones autónomas y se usan otras divisas, por lo que el Banco Central no sabe cuánto dinero circula– debe ser una sola.
El presidente ratificó con fuerza la lucha contra contra el terrorismo, pero subrayando la distinción con los talibanes «comunes».
La prensa «es libre –dijo finalmente–, si me equivoco o no están de acuerdo, díganlo públicamente».
Karzai, que prestó juramente en nombre de Alá poco antes del cierre de la Loya Jirga, no mentía al decir que pasó momentos difíciles. *
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