"Lula" no logra llevar como vice a empresario
La fórmula con Alencar es la máxima apuesta de Lula Da Silva para consolidar su reciente giro a posiciones más moderados, lograr una mayor aceptación del «establishment» y seducir a los sectores medios y altos del electorado.
Además, Alencar, de 70 años, dueño del mayor holding textil brasileño, es senador por Minas Gerais, que con 17 millones de habitantes es el segundo estado más rico y más poblado del país.
«No hay ya ninguna posibilidad de coalición», señaló el diputado José Genoino, una opinión que fue compartida por el líder del PT en la Cámara de Diputados, João Paulo Cunha.
Alencar, del Partido Liberal, de centro derecha, lamentó la falta de acuerdo entre ambos partidos: «La historia parece estarse repitiendo. Otra vez quieren aislar a Lula. Será un fracaso».
El anuncio sobre el resultado final de las negociaciones era esperado en forma inminente, pero fuentes del Partido Liberal dijeron a ANSA que «la decisión podrá ser dilatada hasta el final de semana para encontrar la forma adecuada».
Lula Da Silva y Alencar son los mayores propulsores de la alianza, que cuenta con el aval de los titulares del PT y del Partido Liberal (PL), los diputados José Dirceu y Valdemar Costa Neto.
Pero la coalición enfrentó serias divergencias dentro de ambos partidos, que hasta ahora siempre han marchado por andariveles ideológicos diferentes.
«Cada día que pasa, más problemas surgen», admitió el titular del PL, Valdemar Costa Neto, en alusión a la rebelión dentro de su partido a una alianza con el PT.
La alianza también está siendo rechazada por dirigentes del PT que controlan el partido en al menos 9 de los 26 estados brasileños.
Además, existe un componente religioso en las divergencias partidarias: desde su fundación, hace 22 años, el PT mantiene una estrecha relación con los obispos de la Iglesia Católica, mientras que el PL es el reducto de los pastores evangélicos. A principios de semana, Lula Da Silva admitió las dificultades partidarias para llevar como vice a Alencar al decir que «nosotros estamos como Romeo y Julieta, ya nos juramos amor eterno, pero la decisión está en manos de nuestros padres».
La fórmula con Alencar se constituyó en el mayor objetivo político de Lula Da Silva, quien está convencido de que para ganar las elecciones presidenciales del 6 de octubre necesita hacer un giro hacia el centro.
«La ausencia de Alencar en la fórmula puede ser considerada una derrota», admitió Walter Pinheiro, diputado del PT.
Sin Alencar, Lula Da Silva deberá buscar dentro del PT a su candidato a vicepresidente.
Analistas locales prevén que, si fracasa su intento de alianza con el Partido Liberal, los rivales de Lula Da Silva tendrán nuevos argumentos para señalar que el principal candidato opositor no controla a su propio partido.
«Sin alianza, tendrá mayor fuerza el argumento de que el PT es un partido sectario o exclusivo», señaló Alencar.
Mientras faltan sólo dos semanas para que los partidos oficialicen sus candidatos, Lula Da Silva corre el riesgo de encabezar una coalición aun más débil que en las tres últimas elecciones presidenciales.
Hasta ahora, Lula Da Silva es apoyado sólo por el PT y por dos diminutos partidos de izquierda.
De esa manera, tendrá mucho menos tiempo en el horario electoral gratuito de la televisión que su principal rival, el oficialista José Serra.
Mientras Serra dispondrá del 41,8 por ciento del horario gratuito de la TV, Lula tendría sólo el 18,6 por ciento.
La TV es considerada por los analistas como el principal instrumento electoral en Brasil por su elevada influencia en la decisión final de los votantes.
Cuando faltan menos de cuatro meses para las elecciones, Lula Da Silva encabeza las encuestas de intención de voto con entre el 39 y el 43 por ciento, a unos 20 puntos porcentuales de distancia de Serra. *
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