El miedo se adueña de la línea de autobús 32-A
La parada de autobús en la que subió el martes el kamikaze que causó 19 muertos en Jerusalén se convirtió en veinticuatro horas en un verdadero mausoleo, con ramos de flores amontonados alrededor de un oso de peluche y algunas palabras desesperadas improvisadas en páginas de cuadernos escolares.
«No te olvidaremos nunca», «el Mesías vendrá», «que llegue la paz», se leía en esas páginas.
«Ayer, todo mi cuerpo se estremecía cada vez que pasaba por aquí. Ahora estoy más tranquilo, pero no lo olvidaré jamás», afirmó Eytan Jadeira, el conductor de 35 años que trabaja en la «línea de la muerte», la 32-A de la cooperativa de transportes Egged, que hace el trayecto entre la colonia de Gilo y el centro de Jerusalén.
Desde el comienzo de la Intifada a finales de septiembre de 2001, por lo menos 554 israelíes murieron, 119 de ellos en atentados contra autobuses.
El chofer del autobús, Rahamim Sidkiyahou, de 51 años, casado y con cuatro hijos, figura entre las víctimas. En señal de duelo, los aproximadamente 5.000 vehículos de la compañía Egged circularon el miércoles con todas las luces encendidas y una tela negra en su retrovisor.
«Tengo miedo, por supuesto. Hasta ahora me libré, pero si un terrorista se colara entre los pasajeros, no se podría hacer gran cosa», reconocía Eytan, recalcando que no está armado.
No siente odio por quienes dirigen a las «bombas vivas» pero asegura que «ellos (los árabes) sólo entienden (el lenguaje de) la fuerza y que hay que arremeter contra ellos».
A su alrededor, la gente vive con normalidad, inmersos en sus menesteres cotidianos. Estudiantes de secundaria muestran sus libretas de notas en este fin de año académico pese a que algunos de sus camaradas del liceo técnico (ORT) Spanian resultaron heridos en el ataque.
Una anciana camina encorvada por el peso de cestas repletas de provisiones y a poca distancia, un judío ortodoxo escucha las noticias que anuncian los horarios de los funerales de las víctimas, de las cuales dicecisiete residían en el asentamiento de Gilo. *
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