UE: Prodi no cree en "escenarios terribles"

El presidente de la Comisión Ejecutiva europea, Romano Prodi, afirmó ayer que es equivocado «trazar escenarios terribles» sobre la inmigración en Europa, aunque advirtió que es necesario responder a «los reclamos de los ciudadanos» que viven en el Viejo Continente.

Durante una concurrida rueda de prensa en Bruselas, Prodi aclaró cuál es su posición sobre la inmigración ilegal, que se ha convertido en el tema «top» de los gobiernos europeos, tras el fuerte avance del populismo de derecha en muchos países de la región, como en Austria, Francia y Dinamarca, que piden a gritos poner un límite a los inmigrantes ilegales.

«Debemos ayudar a los países terceros a organizar una migración que sea legal, pero al mismo tiempo debemos ser muy severos con la inmigración clandestina», destacó Prodi.

Indicó que sin duda éste será el camino que los Quince seguirán en los próximos años sobre este tema, que por otra parte será la cuestión clave de la reunión cumbre de Sevila de este fin de semana.

La UE ha decidido una «guerra» sin cuartel contra los ilegales. En el futuro, Europa aplicará en otras palabras mucho «bastón» contra los clandestinos pero al mismo tiempo «zanahoria» para los inmigrantes legales.

«Seremos inflexibles contra la inmigración ilegal y el tráfico de los hombres», prometió Prodi, quien destacó que «los inmigrantes legales constituyen una fuente de vitalidad y de energía para una Europa que envejece.

Debemos responder a los reclamos de nuestros ciudadanos, sin que por esto tengamos que ceder a la facil tentación de trazar escenarios terribles que en realidad no existen».

El punto clave de las medidas que los europeos asumirán en Sevilla en el intento de detener la oleada de los «ilegales» es la eventual aplicación de sanciones contra los países por los que los clandestinos entran –por mar, aire o tierra– en los prósperos estados europeos.

Sobre este punto, Prodi fue muy claro al afirmar que en la cumbre española los 15 países deberán allanar sus divergencias, «sin que se llegue a vincular las ayudas» destinadas a los países por donde los inmigrantes transitan (o desde donde parten) con el respeto por parte de esos mismos países de las medidas que se harán para contener a los ilegales.

En otras palabras, Prodi prefiere no hablar de «sanciones» contra los países terceros, a los que de todos modos les reclama «mucha cooperación» a la hora de intentar frenar las oleadas de ilegales que no dejan de llegar a Europa.

La idea de las sanciones está respaldada sustancialmente por Gran Bretaña, España y Francia, mientras que uno de los países que rechazan con más convicción esta propuesta es Suecia.

Las reservas planteadas por estas últimas dos naciones al documento preparado por España (que tiene la presidencia de turno de la UE) «sólo requieren algunos ajustes» marginales.

De hecho, el ex premier italiano dio a entender que del «summmit» sevillano los líderes de los Quince saldrán, de una u otra manera, con un documento conjunto y sin diferencias de fondo. *

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