El conflicto en la cuna del cristianismo

En Belén, cristianos y musulmanes mantienen relaciones frágiles

«Las relaciones entre musulmanes y cristianos son excelentes», aseguró Suleimán después de interrumpir una clase coránica en la mezquita que se encuentra enfrente de la Basílica de la Natividad, construida en el lugar donde nació el niño Jesús, según la tradición cristiana.

«Los recientes acontecimientos contribuyeron a acercarnos todavía más. Los musulmanes respetan más a los cristianos», explicó, en referencia a los militantes palestinos que se refugiaron en la basílica a principios de abril, cuando los perseguían las fuerzas israelíes.

El sitio de la Natividad por el Ejército duró más de un mes y se levantó tras un acuerdo sobre la salida hacia Europa de los trece palestinos más buscados.

Desde estos acontecimientos, los muros de Belén fueron cubiertos de carteles que glorificaban a los «chuhada (mártires musulmanes) muertos durante la Intifada, un acto contrario al cristianismo.

«Esto no significa que no apoyemos la Intifada contra Israel. Somos primero y ante todo palestinos y árabes», subrayó Jalal Anastas, un arquitecto cristiano ortodoxo.

«Los cristianos no se reconocen en las organizaciones que basan su lucha en el Corán más que en el nacionalismo.

Por cierto, ya ocurrió que me acusaran de comospolitismo», afirmó el director del Ministerio palestino del Interior en Belén, George Hazbun.

Dicho católico no dudó en el pasado en tomar las armas en contra de Israel.

Detenido tres veces, aseguró que los israelíes «no hacen distinciones entre musulmanes y cristianos en los malos tratos».

Pero ciertos musulmanes no comparten esta opinión y reprochan a los cristianos que a veces gozan de privilegios por parte del Ejército israelí, que tiene a la ciudad bloqueada desde casi el principio de la Intifada a finales de setiembre de 2000.

«Los cristianos consiguen a veces pasar los puestos de control para viajar a Jerusalén.

Enseñan una cruz que llevan y los soldados los dejan pasar», afirmó Mohammad, un joven estudiante de la Universidad de Belén.

Nabila Dakkak da clases de sociología en esta universidad, fundada por los cristianos, pero en la que son mayoritarios los musulmanes, como en todo el territorio palestino.

«Los cristianos no están dispuestos a luchar por esta tierra, es el principal reproche que les hacemos», afirmó esta musulmana.

«Los cristianos siempre fueron más ricos y generalmente gozaron de más educación que los musulmanes.

Cuando la situación es difícil, lo venden todo y se van al extranjero y se declaran musulmanes», afirmó, recordando que la iglesia no es una institución «nacional».

Desde el inicio de la Intifada, cerca de 600 cristianos, sobre un total de 20.000 en la región, emigraron, explicó el alcalde de Belén, Hanna Nasser.

«Los cristianos se van porque no tienen trabajo.

Ya no hay turistas en Belén, donde los restaurantes, los hoteles y las tiendas pertenecen casi todas a cristianos», lamentó.

Los cristianos representan hoy en día apenas el 2% de la población en Tierra Santa, donde las bodas mixtas entre ambas comunidades son escasas. *

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