
“Hasta el mediodÃa de ayer lunes, 7,6 millones de personas han firmado ya en apoyo a las modificaciones, lo que debe ser más del 90% de los electores del paÃs”, dijo Cobo, quien también es miembro del secretariado nacional de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), una de las ocho organizaciones sociales promotoras.
El Puesto de Mando Nacional radica en la sede de la CTC, donde siete personas encabezadas por Cobo unifican los datos recibidos de las 14 provincias, bajo la supervisión de los representantes de las organizaciones sociales.
Indicó que el proceso de firma, iniciado el sábado y que se extenderá hasta hoy martes al mediodÃa, continuó en esta fecha en los casi 130.000 puestos hablitados en todo el paÃs, y a las 16.00 (20.00 GMT), debe darse un nuevo parte oficial.
Cobo dijo que el Puesto de Mando ha solicitado a las autoridades la cantidad de electores del paÃs, pero se calcula que los ya firmantes sobrepasan el 90% de los ciudadanos cubanos mayores de 16 años con derecho al voto.
En las más recientes elecciones primarias realizadas en la isla en el año 2000, el padrón fue de 7.989.170, “pero esa cifra debe de haber cambiado algo”, señaló.
La convocatoria se ha hecho extensiva a los cubanos en misiones diplomáticas, de colaboración médica o técnica en otros paÃses, cuyos datos “faltan aún por computar”, dijo.
Los únicos tropiezos del proceso se han registrado en la central provincia de Sancti SpÃritus, donde 35.000 personas se mantienen evacuadas por las inundaciones provocadas por torrenciales lluvias y la amenaza de un embalse, en cuyos muros de contención han aparecido fracturas. No obstante, “en los lugares de evacuación se han habilitado puntos de firma, pero no tenemos aún detalles de la situación concreta”, por lo que “el plazo de firma podrÃa extenderse en algunos puntos debido a esas circunstancias”, indicó.
Las modificaciones previstas son “consignar expresamente la voluntad del pueblo de que el régimen económico, polÃtico y social consagrado en la Constitución de la República son intocables”, afirmó.
También que “las relaciones económicas, diplomáticas y polÃticas con cualquier otro Estado no podrán ser jamás negociadas bajo agresión, amenaza o presión de una potencia extanjera”, dijo.
Ambos preceptos, según los constantes llamados mediáticos a suscribirlos, pretenden responder a las exigencias de cambios democráticos realizados a Cuba por el presidente estadounidense George W. Bush.
Sin embargo, para diplomáticos y analistas polÃticos en La Habana, resulta también una contrapropuesta al Proyecto Varela, una iniciativa disidente presentada al Parlamento en mayo que pide un referendo para aprobar leyes que permitan la libertad de expresión y reunión, la empresa privada y una amnistÃa a los presos polÃticos.
“Es un proceso bien sucio por parte del gobierno porque creo que es una forma de responder al Proyecto Varela sin mencionarlo y tratar con esto de dar a entender que existe un consenso del pueblo cubano para no tratar el Proyecto Varela en la Asamblea (Nacional)”, dijo a la AFP Vladimiro Roca, un opositor liberado en mayo pasado tras cumplir una condena de cinco años de cárcel.
Para Roca, la alta concurrencia a las rúbricas se debe a que el gobierno “tiene a la gente cogida por el cuello con el problema de la economÃa”. *
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