La izquierda fragmentada tendrá que organizarse en la oposición
La izquierda francesa –unión de socialistas, comunistas y ecologistas– que gobernó durante los recientes cinco años, deberá reorganizarse como fuerza de oposición a pesar de su fragmentación y del debilitamiento de ciertos de sus componentes, señalaron este domingo los analistas después de conocerse los resultados de las elecciones legislativas que dieron una gran mayoría a la derecha en la Asamblea Nacional.
Los socialistas resistieron el domingo a la llamada «ola azul» de la derecha, pero retrocediendo después de haber sufrido una derrota magistral, la de su candidato el primer ministro Lionel Jospin, eliminado desde la primera vuelta de la elección presidencial del 21 de abril.
Deberían obtener, según los sondeos a la salida de las urnas, de 150 a 160 bancas sobre 577 de la Asamblea, contra los 248 que lograron hace cinco años.
Esta segunda vuelta de las legislativas confirmó la caída del partido comunista, principal aliado de los socialistas que obtendrá de 20 a 25 bancas, contra 38 en 1997. Este repliegue de los comunistas fue iniciado hace unos 20 años tras la primera gran victoria de la izquierda en la presidencial de 1981 del socialista François Mitterrand. A lo largo de las elecciones, los comunistas han perdido poco a poco su audiencia en beneficio de los socialistas primero y enseguida de la extrema izquierda y de la extrema derecha. Atenazado por su posición de partido de gobierno, el discurso del partido comunista –no más totalmente revolucionario ni totalmente socialdemócrata– apareció confuso y desalentó a sus sectores tradicionales.
Los verdes, segundos aliados de los socialistas, no mantuvieron las promesas de las elecciones europeas de 1999 (9,7%) ni de las municipales de 2001 donde hicieron firmes avances en numerosas ciudades. Este domingo, no obtendrían más de una o dos bancas.
Hoy, después del abandono por Jospin de toda actividad política, el grupo dirigente del partido socialista deberá afrontar la tarea ardua de reconstruir a una izquierda aturdida y diezmada.
Pero los pretendientes son numerosos: entre ellos, los ex ministros Dominique Strauss-Kahn, Laurent Fabius y Martine Aubry y quizás el popular alcalde de París, Bertrand Delanoë, elegido hace un año.
Algunos dirigentes han lanzado algunas pistas de reflexión para un proyecto cuyo objetivo sería reconstruir una alternativa gubernamental creíble. *
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