Le marcaron el pecho a un joven con los símbolos de la Triple A
ISIDORO GILBERT
La pregunta queda flotando después de conocerse la agresión contra un joven alumno de la escuela secundaria Mariano Moreno, a quien dos hombres secuestraron, de hecho, en una calle obscura y le punzaron el pecho las tres aes ominosas junto a advertencias de que se «deje de joder con lo del boleto estudiantil».
Se trata de una reivindicación juvenil para hacer más llevadera la crisis: un tique más barato y que sea posible adquirirlo en la escuela, es todo el objetivo de la movilización.
La memoria es más fuerte que el olvido. Ya en pleno golpe militar en setiembre de 1976, entre el 16 y el 21 de setiembre, fueron secuestrados nueve jóvenes de la ciudad de La Plata por encabezar una movilización reivindicativa como la actual.
Pues bien, seis de ellos desaparecieron, dos chicas, fueron rescatadas por los contactos de sus padres con la dictadura y otro, Pablo Díaz, sobrevivió a las torturas y testimonió en los históricos juicios contra la jefes de la dictadura en los años 80.
Reacciones
Desde junio de 2000 la Escuela Municipal de Enseñanza Media N° 7 del barrio de Palermo lleva el nombre de una de las víctimas, María Claudia Falcone.
Los hombres enmascarados pararon en la calle a un alumno del colegio secundario Mariano Moreno llamándolo por su nombre, lo tiraron al piso y con un cortante le grabaron en el pecho tres letras a mayúsculas. Fue en la noche del martes pero el chico lo contó un día después y ahora se difundió lo ocurrido en una conferencia de prensa encabezada por el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra. La ciudad patrocina legalmente al menor y denunció los hechos ante un juez.
Llama la atención los conocimientos de los movimientos del muchacho y que con facilidad los agresores tenían intervenido su teléfono, amén de todos sus datos personales.
El caso genera una gran conmoción porque son días dramáticos estos que se viven en la Argentina y donde los observadores que no creen en una salida autoritaria a la crisis no la descartan en sus análisis.
Han actuado grupos de choque contra participantes de asambleas barriales, sobre todo en el Gran Buenos Aires; en algunos casos, los golpeados debieron ser hospitalizados. Se denunció en esos núcleos de discusión que la policía hostiga a asambleístas, pidiéndoles sus documentos, y algunos que se destacan en las discusiones reciben llamados telefónicos amenazantes.
Incluso, el presidente del Banco Central, Mario Blejer, denunció que ha recibido llamados intimidatorios por su condición de judío practicante.
Presiones de tipo intimidante reciben militantes de las organizaciones de piqueteros (desocupados organizados). Por eso lo del chico del Mariano Moreno ha motivado a numerosas organizaciones a no dejarlo pasar como un hecho más.
Eso de marcar pechos de muchachos ya lo hicieron en el pasado organizaciones fascistas contra jóvenes judíos a los que se les «dibujó» la estrella de David en ese lugar del cuerpo. *
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