Los rituales meticulosos en los funerales de la mafia

Los funerales de la mafia en Estados Unidos siguen rituales precisos que las fuerzas del orden observan con atención para comprender cuál será la evolución de la «cúpula» en las «familias» de Nueva York.

La guía de las ceremonias instituidas por la Cosa Nostra para los funerales de ayer de John Gotti, el padrino de la familia Gambino, contempla los siguientes pasos:

Los amigos de la familia se presentan en la funeraria como expresión de respeto entre sus miembros y el número de las personas que participan es indicativo de la estatura del «caro extinto» frente a su familia y conocidos.

En el caso de Gotti un centenar de «soldados» de la familia Gambino, algunos procedentes de Connecticut, desfilaron ante el ataúd de Gotti en Quenns.

En cambio, algunos integrantes de la familia no estuvieron presentes, como es el caso de John Gotti, el hijo del padrino, porque están presos.

Otros se mantienen lejos del ritual, como señal de desprecio.

Gotti no era popular entre las otras familias de la Cosa Nostra, pero Bonanno, Colombo y Lucchese enviaron sus representantes.

Quién besa a quién es otro signo, porque el hombre que recibe más besos es probablemente el heredero del jefe mafioso.

Fue precisamente contando los besos recibidos por Gotti en una reunión de Navidad pocos días después del asesinato de Paul Catellano, en 1985, que la policía se dio cuenta de que aquel ascendía al rango de nuevo padrino.

Encuentros secretos en las salas de la casa de funerales permiten comprender qué jefes mafiosos tienen negocios juntos, mientras agentes de civil tratan de infiltrarse entre el público para ejercer funciones de vigilancia. *

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