Pocos progresos y muchas diferencias en cumbre de la FAO
La comprobación de los escasos progresos en la lucha mundial contra el hambre y la miseria fue una de las pocas coincidencias de los países pobres y ricos reunidos durante tres días en la II Cumbre Mundial de la FAO contra el hambre, que ayer finalizó en Roma.
La ausencia de delegaciones de relevancia de los países desarrollados, en especial Estados Unidos y Europa, dejó en evidencia la escasa adhesión que despertó la segunda cumbre de la FAO entre los países del llamado primer mundo.
En efecto, ninguno de los países «ricos» estuvo representado por sus jefes de Estado o de Gobierno, a excepción de Italia, país anfitrión, cuyo premier inauguró y clausuró la cumbre, y España, que tiene a José María Aznar como presidente de turno de la Unión Europea (UE).
Berlusconi despidió hoy a los 180 delegados de la Cumbre con algunas recomendaciones fruto sobre todo de la preocupación por el terrorismo internacional después del 11 de setiembre.
«Es necesario recordar –dijo el líder italiano– que un hombre hambriento es un hombre desesperado y puede ser peligroso. Puede ser inducido a acciones terroristas».
Berlusconi recalcó que «el problema del hambre junto con el terrorismo, es el problema más grave que debe afrontar la comunidad internacional».
El líder italiano añadió que las ayudas de los países ricos a los países pobres «deben llegar al 1 por ciento del PIB», contra el 0,35 por ciento que actualmente destina la UE y un escaso 0,01 por ciento de los Estados Unidos.
«Quien tiene hambre no es un hombre libre y debemos comprometernos para garantizar a todos el derecho a comer», concluyó el premier italiano.
Finalmente, en su calidad de presidente de los trabajos de la Cumbre, Berlusconi asumió el compromiso de llevar las ideas de ésta a sus colegas de la UE en la reunión que se celebrará en Sevilla dentro de diez días y ante el G8, a fin de mes en Canadá. *
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