Reutemann entre la Fórmula 1 y la presidencia del país
ISIDORO GILBERT
El gobernador de la provincia de Santa Fe, Carlos Alberto Reutemann, debe decidir en regresar a su viejo amor por los automóviles o aceptar ser precandidato del peronismo para las presidenciales que se avecinan, aparentemente antes que lo planificado por Eduardo Duhalde.
El ex corredor de Fórmula 1 fue tentado por el empresario que la controla, Bernie Ecclestone, para ser su CEO, pero además recibe presiones de un sector del peronismo (incluido Duhalde) para que sea él el candidato presidencial del Partido Justicialista, y le cierre el camino a Carlos Menem que está en franca campaña para regresar a la Casa Rosada.
Reutemann abrió su corazón en un reportaje por TV y ya no dice que no va a ser candidato a nada, como lo estuvo repitiendo estos días. «Es un desafío que estoy pensando hace mucho tiempo. Pero con mucha precaución», fue la respuesta de mayor osadía que ofreció cuando le preguntaron si finalmente será precandidato presidencial.
Dijo algo más que para el supercauto gobernador surge como un desafío; que no tendría ningún problema en disputar una interna peronista con Menem y en competir en una elección general con Elisa Carrió, la líder del ARI que hoy por hoy va en punta en todas las encuestas. Eso sí, el santafesino señaló que la decisión la adoptará «los próximos 40 o 60 días que serán importantísimos».
No es para menos: es el lapso en que se supone se sabrá si Duhalde logra firmar o no un acuerdo con el FMI que para el Presidente –y no solamente él– es el certificado de calidad para volver a negociar créditos e incluso impedir un bloqueo comercial y la condición para timonear el proceso electoral, en relativa calma.
«Lo ideal es que salga el acuerdo con el FMI lo más rápido posible para ver si eso serena la ansiedad. A partir de ahí, es una decisión personal de Duhalde», precisó el gobernador.
El santafesino ha dicho varias veces que no será pretendiente en medio de la tormenta económica y social. Y ayer se conoció que otro peronista con ambiciones, el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, se aprestaría a desistir de dar ese paso, acaso para acompañar a Reutemann en la fórmula presidencial. Los dos hace tiempo que cambian figuritas.
Reutemann es uno de los peronistas mejor posicionados en los sondeos. Pero no es el único. El puntano Adolfo Rodríguez Saá también pelea un lugar. Lo mismo que el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, amén de Menem, en viaje de campaña por EEUU. Los tres tienen en común que se presentan como severos críticos de Duhalde.
No son buenas noticias para el riojano, quien creía poder imponerse por descarte en la interna peronista. Es una buena noticia para Duhalde porque podría decir que ya tiene caballo el comisario. Y puede servirle en la dura negociación que inició ayer su ministro de economía, Roberto Lavagna, con el enviado del FMI, el británico John Torthon.
En rigor, la misión que llegó ayer, es de «avanzada», que escrutará en qué medida se han cumplido los prerrequisitos para negociar destrabar créditos por 9 mil millones de dólares que permitirán cumplir con vencimientos con organismos financieros internacionales y nada más.
De los prerrequisitos explícitos, aún no está claro si el FMI se conformará con el veto presidencial a uno de los artículos de la ley que derogó la de subversión económica, ya que desde Washington se mandó decir que quieren que se anulen otros más que son artículos incorporados al Código Penal que pueden servir para enjuiciar a banqueros que están acusados de vaciar a este país.
Lavagna llegó a las negociaciones con un fuerte respaldo de los legisladores nacionales del peronismo para su pelea con los bancos extranjeros sobre su proyecto de ir desarmando el corralito, y en la puja que mantiene con el titular del Banco Central, Mario Blejer.
Este pidió ayer a Duhalde que dicte una ley otorgando a todos los integrantes del Banco Central inmunidades, o fueros especiales, porque temen ser procesados por medidas tomadas en materia de préstamos especiales otorgados a los bancos, por 19.000 millones de pesos o por medidas que adopten que pueden determinar el cierre de muchas instituciones financieras.
Lavagna fue ovacionado cuando le dijo a los legisladores que no apoya ese bill de inmunidad y que no quiere entregar más préstamos a los bancos, la mayoría de ellos extranjeros, para forzarlos a capitalizarse con dinero de sus casas matrices. O que se caigan. Pero Duhalde parece haberle dado alguna señal a Blejer que sus deseos serán receptados. Blejer fue funcionario por dos décadas del FMI, y nadie sabe como él, qué quieren decir algunos gestos de ese organismo. *
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