Nueve colombianos de la periferia de Bogotá le piden al gobierno que no los olviden

Se entierran y ayunan en protesta por la marginalidad

LUIS ACOSTA, BOGOTA, AFP

 

«Se agotaron las fórmulas para que las autoridades arreglen este marginado sector. Por eso iniciamos una huelga de hambre por tiempo indefinido mientras no obtengamos soluciones reales en particular a los problemas de acueducto, de acceso vial y de educación pública», dijo uno de los hombres que participan en la protesta, con su cuerpo bajo tierra y su rostro cubierto con un pasamontañas.

Vinicio Acosta, líder comunal, declaró a la prensa que todos los presidentes de las juntas administrativas locales (61 en total) «nos tomamos la iglesia para reclamar los derechos inherentes a todos los colombianos, por el abandono social del gobierno, que nos tiene olvidados».

Los manifestantes han permanecido desde la fría y lluviosa noche del lunes con sus cuerpos enterrados, la mayoría de ellos encapuchados por temor a ser reconocidos por las autoridades policiales.

El escenario que escogieron para la protesta es precisamente el lugar donde los habitantes de Usme planean construir una iglesia, pero aún no tienen recursos ni el permiso legal de edificación por parte de las autoridades de Bogotá.

«Una de las principales razones de la toma fue la legalización de los terrenos, donde hace más de 10 años funciona la iglesia ‘Montes de Galilea’ y aún las autoridades del distrito no han otorgado el permiso necesario para la obra, por lo que nos vimos obligados a construir con lo poco que tenemos un lugar improvisado de oración», explicó María Campo, una joven líder de la comunidad.

La noticia de la singular protesta ha corrido como reguero de pólvora entre los vecinos del barrio, quienes mantienen repleta la iglesia, en un constante ir y venir de curiosos.

«No podemos tomar agua, lo que llega a nuestras casas por el grifo es barro, eso es perjudicial para nuestros hijos y ha causado enfermedades en muchos de ellos. Además, aquí no hay salud, no hay educación pública, no hay vías de acceso y… ¡vivimos en Bogotá, la capital!», aseguró un estudiante universitario, que se sumó a la protesta y quien prefirió el anonimato.

Alfonso Sánchez, personero local de Usme (encargado de vigilar el respeto a los derechos humanos), dijo a la AFP que aún no ha podido ingresar a la zona, pues teme ser retenido por el grupo de manifestantes.

«La protesta, que hasta el momento se realiza en forma pacífica, según la información que hemos obtenido, es por los altos costos en los servicios públicos y la baja calidad que ofrecen las empresas encargadas de suministrarlos. A esto se suma que los manifestantes piden una mayor cobertura de salud y educación en Usme», manifestó.

Líderes de la comunidad explicaron que la protesta es la continuación de ayunos de oración iniciados en esta localidad hace 4 años, para exigir a las autoridades de Bogotá, que mejoren sus condiciones de vida. *

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