Una dura negociación con el FMI
ISIDORO GILBERT – CORRESPONSAL EN ARGENTINA
En el oficialismo atribuyen el cambio de actitud del Fondo –renuente hasta la exasperación durante los últimos días a venir aquí a negociar–a la fuerte presión del Departamento de Estado, del Mercado Común y de manera casi decisiva, los pedidos de auxilio expresados en distintos ámbitos por Brasil, Chile, Colombia y otros países que miran el derrape de la crisis argentina como letal para ellos.
Ya se sabe de los efectos deletéreos de los problemas argentinos sobre el Uruguay.
Va de suyo que la diplomacia argentina conducida por Carlos Ruckauf se atribuye el mérito de doblarle el brazo al aparato burocrático del Fondo, en general defensor de los intereses de los bancos extranjeros, aquí y en cualquier sitio, que tuvo una actitud obstruccionista, según la óptica oficial.
Se reconoce en ese espacio que el FMI nunca creyó que las exigencias planteadas al gobierno de Eduardo Duhalde iban a ser cumplidas y por ello, imaginan, la decisión peronista-radical de allanarle el camino al Presidente, debe haber sorprendido «y entonces comenzaron a buscarle pelos a la sopa», dicen. (A propósito, esa componenda está centrifugando a la Unión Cívica Radical).
Para el Departamento de Estado, el gobierno cumplió al menos el 50% del reclamo fiscal demandado por el FMI, porque la firma que puso la provincia de Buenos Aires de bajar el déficit, es la que realmente les interesaba. Razones: el peso de su pasivo en los números nacionales.
De todos modos, se sostiene, fue el subsecretario para Asuntos Latinoamericanos, el duro Otto Reich, quien miró el caso argentino desde la óptica regional que es delicada para los intereses estratégicos de los EEUU.
Uno, porque una caída inducida de la Argentina pondría al resto de los países en alerta político, rebanando del difícil liderazgo de Washington en estos sitios. Y dos, Brasil, tanto por los efluvios argentinos sobre su economía, como la perspectiva del triunfo electoral de Lula.
La vida de Luiz Inácio «Lula» da Silva, el candidato de la izquierda brasileña, fue comparada con el «sueño americano», por la embajadora, Donna Hrinak, lo que parecería desautorizar a muchos analistas.
Bueno: la diplomática le quita dramatismo a esa eventual victoria; no es lo que hace su jefe, Reich, y en Wall Street, es decir los llamados «mercados», le han bajado el pulgar al hombre del PT.
En general, a la región. El flujo de inversiones es hoy la mitad de un año atrás y en eso juega mucho la desconfianza en algo más que la Argentina. Ya se sabe que los operadores suelen pegar al bulto, no diferencian a hijos de entenados, cuando deben aconsejar a quienes la tienen, donde deben colocar su plata.
Hay otras miradas. Lo que ocurre con Brasil no es el efecto tango sino que hay ahora otro ataque, el de los especuladores, que aprovechan la incertidumbre electoral, difunden chismes que pueden tener fundamento y entonces el dólar sube.
«La especulación es que Lula, siendo elegido, va a aumentar los gastos sociales y por consiguiente el déficit público. Lula ya desmintió que va alterar fundamentalmente la política económica de Fernando Henrique Cardoso, comenta una voz brasileña autorizada.
Pero la especulación se intensificó y el FMI debió intervenir para garantizar a los inversores internacionales que son infundadas las sospechas con respecto al futuro de Brasil, levantadas por especulaciones en el mercado financiero con base en las encuestas de opinión que indican la gran probabilidad de Lula de ser elegido presidente en octubre próximo.
El empresariado brasileño no está asustando con Lula y días atrás lo aplaudió de pie cuando el pretendiente atacó al ALCA: es una forma de anexión de Brasil a los EEUU, sentenció el petista. Esta postura, que es de Estado, es lo que preocupa a la administración Bush, no un gobierno supuestamente jacobino. Por eso las relaciones con los EEUU serán difíciles, incluso si es electo José Serra, el hombre de Cardoso.
Más condicionamientos
¿Cuándo llegará la misión del FMI, seguramente encabezada por Anoop Singh, hombre duro si los hay en esa galaxia? Seguramente en diez días, pero lo que se sabe es que será una negociación conflictiva. La cúpula del organismo le ha pedido a Duhalde más muestras de amor, como vetar de la ley que derogó la de subversión económica, esos artículos que indican que los procesos en curso contra algunos banqueros no podrán frenarse por la caída de ese instrumento maldito para Washington y sus aliados.
No es el único obstáculo. El Fondo quiere encontrarle la vuelta para que la norma para ir desarmando el corralito sea del gusto de los banqueros; no piden su derogación sino que por vía de la reglamentación, ese viejo ardid de cambiar el sentido de las leyes, se pongan tantos obstáculos al uso del Bono prometido por Roberto Lavagna como optativo, y convertirlo de hecho, en una imposición.
El Fondo sostiene que todo el dinero liberado irá al dólar, lo que es posible, pero no pide a los bancos foráneos que se hagan cargo de los compromisos con los ahorristas, damnificados en cualquiera de las opciones en danza. Gran parte de la discusión girará en torno a este punto, que para el FMI puede empujar al país a la hiperinflación. Y buscan reducir al mínimo el costo de los bancos en estas operaciones.
Pero no es todo. La agenda abarca desde verificar si las provincias efectivamente ajustan sus gastos, como incluir en el potencial acuerdo, nuevas «reformas estructurales». ¿Cuáles?: el eterno achicamiento del Estado, con la seria amenaza de cesantías numerosas; el arancelamiento de las altas casas de estudio, una bomba de tiempo para cualquier gobierno; la reformulación del sistema impositivo, el nuevo papel del sistema financiero pos-crisis, entre otros puntos donde, last but no the least, está cómo se renegociará la deuda externa.
El bill de inmunidad que se pide para los integrantes del Banco Central está en los reclamos pero es una exigencia que hacen los postulantes a esos cargos, desde el titular (el actual, Mario Blejer, clave en estos menesteres por haber sido un cuadro antiguo del FMI, se va en semanas), hasta los directores. ¿Las causas? Sean los bancos que deberán cerrar por el achicamiento del mercado como los damnificados (léanse ahorristas) irán a la Justicia a pedir amparo. No es requisito ser constitucionalista para entender que se trata de un privilegio irritante. Vienen tiempos duros.
Tan duros como entender que detrás de tanto palabrerío, está en juego la licuación no concluida de los pasivos y la reivindicación de los intereses más poderosos por arrancarle a Duhalde un seguro de cambio, es decir, que el Estado se haga cargo, de hecho, de sus deudas en dólares en el exterior. Lo confiesan en los entornos del capital concentrado.
La irrupción de Batlle
A Duhalde lo que le dijo Jorge Batlle a la cadena Bloomberg lo ha dejado atragantado. La diplomacia, ya se sabe, obliga obviar algunas actitudes, pero para el oficialismo esos dichos son un calco del discurso del mencionado Otto Reich sobre la corrupción en la región en general, en Argentina, particularmente. Por estos lados piensan que además de calentón, el presidente uruguayo es un experimentado político, que no da puntada sin hilo.
Cuando deseaba romper con Cuba, provocó a Fidel Castro, llamándolo payaso y el cubano entró en el juego. A Duhalde las relaciones de Batlle con Carlos Menem, lanzado entre repudios y audacia, a la lid electoral que quiere más temprano que tarde, le generó muchas dudas sobre lo espontáneo de lo ocurrido.
Provocaron comentarios anexos la actitud de Bloomberg y el valor
del off the record, una religión para el periodismo responsable, que en esta ocasión no ha sido respetado. Nadie tiene duda que lo medular de lo dicho por el uruguayo es tan real como la existencia del Río de la Plata (si a la elite política, empresarial, sindical se refiere). Pero la sociedad, que no puede ser englobada en los mismos vicios, debe tomar nota de su responsabilidad, sobre todo por que en meses acaso, deberá sufragar.
Algunos conceptos de Batlle llaman a la polémica. Ha dicho que los argentinos discuten cosas que ya son viejas, en relación con la globalización, las relaciones con el FMI, los espacios del mercado y la sociedad.
Son afirmaciones inquietantes. ¿Es lo nuevo José Alfredo Martínez de Hoz, Domingo Cavallo, o los economistas ortodoxos, de hecho o de derecho, que han dirigido la política económica desde 1976, al menos? Batlle habló urbi et orbi sobre lo antiguo y lo moderno, como si su política ha sido beneficiosa para su país.
El caso que esos conceptos han sido rescatados por varios comentaristas. Hace poco Mariano Grondona se preguntó si el populismo no es el causante de las desgracias argentinas, como si los personajes arriba nombrados fueran de esa corriente del pensamiento.
Lo viejo y lo nuevo
Hay que acabar con los equívocos. Lo que ha fracasado es el modelo neoliberal y su concepción el mundo y no es un argumento válido que ese es el adoptado –porque no es del todo sí– «por los países exitosos». En la Argentina, y saben todos que en Latinoamérica, esa manera de producir acumulación y distribución, se ha vuelto obsoleta: o se cambia de dirección o una nueva catástrofe se avecina.
Hay más aclaraciones. Corrupción no es solamente enriquecimiento ilícito, sino hacer política robándole recursos al Estado o cuando se estafa la ilusión de los votantes a un programa de cambio.
El progresismo debe colocarse el sayo de su falta de aptitud para dar respuestas a problemas sin duda nuevos, y a su escasa propensión a ser gregarios.
Los hombres que fogonean ideología a los grandes intereses advierten que su pensamiento ha entrado en crisis, o, al menos, choca con lo que los ciudadanos sospechan como experiencia y se han lanzado a «lavarle la cabeza» o a destruir los emergentes que se proponen otro rumbo.
En este último aspecto, es el caso de la líder del ARI, Elisa Carrió. Al menos, la mujer lo siente así y lo repite porque sus rivales potenciales en las elecciones, que sería lo de menos, y desde usinas menos galantes, repiten actitudes del pasado, que ella jamás adhirió, hizo o dijo, que en fin, es habitual en situaciones de puja por los votos.
No es eso lo más grave sino el que se la presentará cada vez con más fuerza como carente de programa e ideas, que no tiene equipos o (por no ser estos, del elenco estable vinculado al establishment) de carecer de cuadros.
En octubre de 2001, el voto bronca en gran parte escuchó más esos argumentos que los de la mujer u otras opciones que se presentaron como novedosas.
Bien: ese sufragio ha sido funcional (más allá de su profundo significado) al bipartidismo, ya desde entonces en decadencia.
Sin duda Carrió, el arco progresista, en fin, exhibe fragilidades y desde allí debe encarar un desafío propio de momentos que lucen serán fundacionales. *
Te recomendamos
no cierra
Las explicaciones de Adorni de su incremento patrimonial: pendrives con bitcoins y dinero aparecido del padre
El jefe de Gabinete de Milei sigue enredándose en su propia madeja de explicaciones sobre el suntuoso incremento patrimonial que le fue descubierto desde que es funcionario público. Ahora, dice haber encontrado US$500.000 en un pendrive.
Compartí tu opinión con toda la comunidad