La inexperiencia del "cholo"

El candidato opositor Alejandro Toledo, popular entre los peruanos pero a la saga del presidente Alberto Fujimori, mostró su inexperiencia política en los turbulentos comicios del domingo, manchados por denuncias de fraude, dijeron el miércoles analistas.

Algunos de sus actos aparentemente impulsivos contrastaron con Fujimori, que durante 10 años en el poder se hizo una reputación de enfrentar con calma el caos económico, una enorme crisis con rehenes, los ataques del grupo guerrillero Sendero Luminoso, el floreciente narcotráfico y un golpe militar.

Con 91 por ciento de los votos contados, Fujimori, que busca un inédito tercer mandato consecutivo, alcanzaba 49,79 por ciento de los sufragios, a menos de un punto porcentual para ganar sin necesidad de una segunda vuelta.

Toledo, un libremercadista con estilo popular, tenía 40,39 por ciento, según la Oficina Nacional de Procesos Electorales.

A pesar de su ventaja, si no alcanza la mayoría absoluta Fujimori enfrentará en junio la batalla de su vida contra el hijo de un campesino andino cuya popularidad, particularmente entre la mayoría indígena, ha crecido con fuerza en las últimas semanas.

Antes de la elección del domingo, la mayoría de los analistas políticos estimaba que una segunda ronda pondría a Toledo, un economista ex asesor del Banco Mundial de 54 años, en el sillón presidencial gracias al voto unido contra el gobierno.

Pero en el momento de más exposición para Toledo han surgido dudas.

«Alejandro Toledo ha cometido varios errores políticos durante los últimos días», dijo el analista Pablo Secada, de Santander Central Hispano Investment, agregando que su discurso reclamando la victoria ante sus simpatizantes basado en sondeos a boca de urna fue «irresponsable».

De todos modos, muchos de sus seguidores siguen idolatrándolo por su estilo apasionado y sus promesas de crear trabajo y aumentar los salarios, gracias a su experiencia económica.

«Coincido con Toledo cuando pide elecciones limpias. La gente tiene derecho a protestar por lo que creen es correcto», dijo José Godoy, un ingeniero industrial de 35 años.

Toledo, un excelente orador que carece de experiencia en el gobierno, acusó a Fujimori de preparar un fraude luego que sondeos de conteo rápido comenzaron a contradecir las encuestas de boca de urna, que le daban con una ventaja de varios puntos.

Ofreciendo sacrificar su vida, Toledo guió a miles de simpatizantes a la casa de gobierno el lunes en una protesta que fue dispersada por la policía con gases lacrimógenos.

La televisión abierta, alineada con el gobierno, mostró imágenes de desorden y violencia a lo largo de este país andino de 25 millones de habitantes, donde el caos provocado por una guerrilla que lo sacudió desde 1980 está fuertemente enraizado en la mente del electorado.

Algunos analistas defendieron a Toledo, argumentando que es injusto juzgarlo por un solo error.

«Sus acciones no me inquietaron. El gobierno pone cualquier error en el centro de la escena en vez de enfrentar lo que representa el fenómeno Toledo», dijo el analista político Fernando Tuesta.

Desde el lunes, Fujimori se ha escudado detrás de un muro de silencio en el palacio de gobierno, en lo que ya se ha convertido en la marca de su estilo de manejo de crisis. En su única conferencia de prensa, planeada y ordenada, el presidente criticó el llamado a la protesta de Toledo, y lo calificó como irresponsable por tomar ese riesgo en medio de un ambiente caldeado. Toledo, un relativo novato en la política peruana, se alió esta semana con algunos viejos partidos políticos y otros movimientos nuevos en un frente anti-Fujimori.

Pero analistas políticos precisaron que muchos de estos partidos son poco populares entre los peruanos, que los culpan de haber provocado una hiperinflación en la década de los 80.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje