Las FARC y la legalización de la droga

En nuestra última nota, referida a las declaraciones del jefe del Comando Sur, general Charles Wilhelm, en la Comisión de Defensa Nacional del Parlamento uruguayo, hacíamos alusión a un reciente comunicado de las FARC, que incluía un llamado al Congreso de los Estados Unidos a no aprobar la ayuda militar a Colombia y un parte militar sobre acciones desarrolladas en poblados de Antioquia y Chocó. Dicho comunicado contiene además una declaración con el título arriba consignado.

Quiénes se enriquecen

Está fechada el 29 de marzo en las montanas de Colombia y firmada por el secretario del Estado Mayor Central FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo).

El documento comienza por definir quiénes se enriquecen con el tráfico de drogas y destaca las ramificaciones tentaculares de los fenómenos de corrupción y soborno anidados en su entrana, en los siguientes términos:

«Con el desarrollo a ultranza del capitalismo en su etapa imperialista, que en esta fase de la globalización hunde en la miseria a la mayoría de la población mundial, muchos pueblos de importante economía agraria optan por los cultivos de coca, amapola y marihuana como única alternativa de sobrevivencia».

«Las ganancias de estos campesinos son mínimas. Quienes verdaderamente se enriquecen son los intermediarios, que transforman estos productos en sustancias sicotrópicas y quienes las llevan y realizan en los mercados de los países desarrollados, en primer lugar el de los Estados Unidos de Norteamérica. Las autoridades encargadas de combatir este proceso son fácil presa de la corrupción, pues su ética sucumbe ante cualquier soborno mayor de 50 dólares».

«Gobiernos, empresarios, deportistas, artistas, ganaderos y terratenientes, militares, políticos de todas las pelambres y banqueros se dan licencias morales para aceptar dineros de este negocio que genera grandes sumas de dólares provenientes de los drogadictos de los países desarrollados».

El capitalismo ha enfermado la moral del mundo

A renglón seguido, la declaración ubica el fenómeno mundial del tráfico de drogas en los marcos del capitalismo globalizado, subrayando una vez más el papel desempenado por EEUU. Dice así:

«El capitalismo ha enfermado la moral del mundo haciendo crecer permanentemente la demanda de estupefacientes, al mismo tiempo que las potencias imperiales ilegalizan ese comercio dada su incapacidad para producir la materia prima. El ejemplo del mercado de la marihuana en los Estados Unidos es plena evidencia».

«Por ser tan grande la demanda en sus propios territorios como voluminosa la cantidad de dólares que por este concepto salen del marco de sus fronteras, erigen el eslabón de producción en su enemigo estratégico, en grave amenaza para su seguridad nacional. Olvidan sus propios postulados del libre mercado: la oferta en función de la demanda, descargando su soberbia contra la campesinos que trabajan simplemente por sobrevivir pues están condenados por el neoliberalismo a la miseria del subdesarrollo».

«El narcotráfico es un fenómeno del capitalismo globalizado y de los norteamericanos en primer lugar. No es el problema de las FARC-EP. Nosotros rechazamos el narcotráfico».

Fundamentos de una propuesta

Con esta afirmación rotunda se enhebra la propuesta:

«Pero como el gobierno norteamericano pretexta su criminal acción contra el pueblo colombiano en la existencia del narcotráfico, lo exhortamos a legalizar el consumo de narcóticos. Así se suprimen de raíz las altas rentas producidas por la ilegalidad de este comercio, así se controla el consumo, se atiende clínicamente a los farmacodependientes y se liquida definitivamente este cáncer. A grandes enfermedades grandes remedios».

«Mientras tanto, deben aportar fondos suficientes a la curación de sus enfermos, a campanas educativas que alejen a la humanidad del consumo de estos fármacos y a financiar en nuestros países la situación de los cultivos por productos alimenticios que contribuyan al crecimiento sano de la juventud del mundo y al mejoramiento de sus calidades morales».

Y más adelante: «Si de verdad quieren liquidar el fenómeno del narcotráfico, deben ser serios. No utilizar la desgracia de nuestro atraso como elemento electorero en la lucha de demócratas y republicanos en los EEUU. Y menos, como vergonzoso pretexto para justificar intromisiones en asuntos internos de nuestros países».

Rechazo a la intervención en todas sus formas

A este aspecto se refiere precisamente el fragmento final de la declaración, en rechazo a todas las formas de intervención:

«Que no sigan financiando la guerra a través de políticas como el Plan Colombia, criminal estrategia que le riega más gasolina a nuestro conflicto interno. Que no sigan experimentando con la vida de nuestros compatriotas regando gusanos que matan toda la vegetación y en muchas ocasiones a las gentes. Que no continúen fumigando porque están matando la naturaleza. Que no continúen alterando nuestro precario equilibrio ecológico. Que no coloquen a los campesinos colombianos de carne de canón de sus sucios propósitos, porque los norteamericanos están acostumbrados a hacer la guerra bien lejos de sus fronteras con cualquier pretexto y hacer experimentos criminales con los pobladores de nuestros subdesarrollados países».

Como conclusión final: «Los gobernantes de la potencia imperial del norte deben dejar su doble moral, su hipocresía y su ambición y hacerle una real contribución a la humanidad. No deben olvidar que el antiguo imperio romano pereció por su arrogancia e inmoralidad».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje