La continuidad económica
El titular de Economía, José Luis Machinea siente que esa es la opinión de muchos, la considera injusta y sale una y otra vez a afirmar que es lo peor ha pasado o a explicar que hay crecimiento macro, esto es una trepada en la producción de las empresas más concentradas o en las exportaciones. Pero la desocupación no cae, al contrario se teme que mayo revele una nueva suba, baja el consumo y varias provincias viven cerca de la conmoción social. El paro de un sector de los camioneros por tiempo indeterminado, que puede provocar desabastecimiento, es sólo el botón de la muestra.
El Presidente abre y cierra casi todas las últimas reuniones de gabinete reclamando a su ministro económico, a quien aprecia, que explique urbi et orbi todo lo que el gobierno hace para mejorar la competitividad, para incrementar los créditos a chacareros o Pymes, a tasas por debajo del mercado pero que la gente no siente como suficientes. «Machinea se asusta cada vez que lo mira fijo Teresa Ter Minasián» (la auditoría del FMI), tronó días atrás un alto dirigente de la UCR, que tiene con el ministro una extensa amistad y buena impresión.
Ese «temor» lo transmite De la Rúa. A principios de semana le pidió a Fernando de Santibánez, jefe de los servicios secretos (SIDE) que se comunicara con Alberto Ades, un gurú de Goldman Sachs consultora de Wall Street, que en un diario porteno había virtualmente conminado a no reducir los encajes bancarios para hacer bajar la tasa de interés porque la medida pondría en peligro la convertibilidad. Ades es un analista importante pero actuó de mensajero: «la Argentina no puede hacer política monetaria», advirtió. El titular de la SIDE entendió el sentido de la declaración. Resultado: el titular del Banco Central, Pedro Pou, anticipó que los encajes se mantendrán en el mismo nivel.
Los diputados quieren participar
De la Rúa cree que sus diputados no están convencidos con el rumbo adoptado y que por eso no lo respaldan suficientemente. Se los dijo a ocho de ellos, dos senadores y algún funcionario más en la residencia oficial de Olivos donde el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini bajó línea sobre un asunto que el Presidente cree que es clave para su viaje a los EEUU: que no se modifique la ley sobre patentes y medicamentos, introduciendo, como quieren muchos legisladores, la obligatoriedad de fabricar en el país remedios modernos para no depender de las grandes multinacionales o evitar que muchos laboratorios opten por irse a Brasil.
El socio mayor del Mercosur negoció con sentido nacional el mismo asunto que Carlos Menem-Domingo Cavallo laudaron a favor de los grandes laboratorios extranjeros.
La mayoría de los legisladores de la Alianza no tiene dudas en sentirse parte del gobierno, pero no quieren recibir los proyectos sin beneficio de inventario, y sobre todo, quieren intervenir en la elaboración de las leyes, pero se quejan y el martes fue testigo de una mini revuelta en ese bloque, justo cuando el orden del día estaba agotado en paz, por quejas de muchos diputados que nunca son atendido por los ministros o secretarios. «Todavía no somos un gobierno homogéneo», confesó un diputado de peso.
Es la economía, tonto
Todo comienza y termina en el Ministerio de Economía, aunque los misiles lo reciben tanto Graciela Fernández Meijide (Acción Social) como Alberto Flamarique (Trabajo) que no consiguen satisfacer las demandas que la cuasi explosiva situación social reclama. Son ellos los objetivos de varios gobernadores peronistas, por la demora en implementarse un plan social o por los recortes de los planes Trabajar, un pequeno subsidio al desocupado.
La ministra ha lanzado un plan piloto para impedir que los hijos de los marginados repitan el camino miserable de sus padres y que cuenta con el respaldo de la Iglesia Católica y se extenderá a otras que pueden actuar como poleas de transmisión con las villas de emergencia.
Más aún; los gobernadores de La Pampa, Santa Fe, Neuquén, y a corto plazo, Córdoba, Formosa, Misiones, es decir, estados bajo control del PJ, han enhebrado con Fernández Meijide acuerdos que tienen que mirarse además políticamente: es un modo de atraer (o aislar) a Carlos Ruckauf, gobernador bonaerense, uno de los mayores críticos de la ministra y, ahora, de la conducción económica.
Pero son convenios de buenas intenciones: hasta el 2001 no existirán fondos para que las ideas puedan generalizarse y poder desplegar un paraguas de contención de la conflictividad social.
Este es un aspecto de la cuestión; el de fondo, es la duda que existe sobre si la reactivación económica se extenderá a las economías regionales para que las provincias puedan dejar de depender del gobierno nacional. Muchos productos se extinguen porque cambiaron hábitos de consumidores externos, como con la manzana o uvas de San Juan.
Para que no vuelva a ocurrir, se creará un Centro de Información donde los pequenos productores podrán informarse de las tendencias y poder decidir qué sembrarán o criarán en los próximos anos.
Un dano para Graciela Fernández Meijide y Flamarique son los dos ministros que recomendó al Presidente su vice, Carlos «Chacho» Alvarez, que cuentan con su apoyo, pero que algunos en el gabinete critican por lo bajo, y varios gobernadores suben el tono.
De hecho los dos dirigentes del Frepaso tienen que lidiar con la conflictividad social que genera el ajuste económico, que a la vez, pega en la base social del oficialismo: las capas medias.
La mujer de las ojeras prominentes cree que hay cursos de acción contra ella, pero errores como la designación de un familiar en un cargo clave del PAMI, del que se habría aprovechado, les dan argumentos. Reaccionó rápido despidiéndolo, pero el dano queda allí donde el Frepaso (y ella) se hizo fuerte: la transparencia. Las presiones para alejarla serían irresistibles si Cavallo ganara en la Capital Federal en mayo. No parece que será así por todos los sondeos: entre 8 y 14 puntos de diferencia y un techo imperforable para el ex ministro.
Los próximos meses serán difíciles y existe la impresión de que el gobierno y algunos gobernadores no saben cómo encarar la complicada situación. Estos tenderán a subir sus críticas a la Rosada, máxime cuando varias provincias, Córdoba es un caso, tienen serias dificultades para poner en orden sus finanzas y algunas predicciones han demostrado haber fallado.
?Aprovecha De la Rúa esta situación objetiva para convencer a los gobernadores a que incrementen su influencia sobre el Parlamento para que se aprueben leyes que la Casa Rosada considera vitales? El gobernador santafesino Carlos Alberto Reutemann, siempre muy moderado, lo dijo con todas las letras, que la política se convertiría en lugar de espacio de diálogo, negociación y consenso, en un ámbito de presiones. Algo es cierto: el límite entre uno y otro enfoque es del filo de una navaja.
Convendría que los gobernantes mantuvieran la calma y que no buscaran chivos expiatorios. La prudencia es buena consejera para no dejarse arrastrar por una xenofobia latente de la que alienta una revista de derecha vinculada al menemismo, como anos atrás se amagó con impulsar para justificar la persistencia de la desocupación.
La sombra del pasado
Estos escenarios conflictivos están también en el trasfondo de la crisis del peronismo, un universo en busca de su bing bang para conformar una nueva identidad. La reunión del lunes pasado del Consejo Nacional, donde el menemismo falló en su intento de que los jefes territoriales acepten la hegemonía de su jefe, puso a Carlos Menem en su momento de menor influencia dentro del Partido Justicialista. El ex presidente ya no cuenta con gobernadores
de fuste y entre estos, hay crecientemente diferenciaciones públicas.
De la Rúa, que hablara los próximos días con Menem se encontrará con un interlocutor deflacionado. ?Con quién negociar? Es la duda que recorre al gobierno desde el primer día. A la Alianza no le quedará otra alternativa que diversificar sus conversaciones, reconocer que el Senado tiene su fuerza que hará pesar cada vez más.
Como símbolo, el pasado de terror retornó por varias vertientes. Una, cuando una candidata a legisladora por el partido de Cavallo, reivindicó al ex general Jorge Videla y obligó al ex ministro de Economía, a expulsarla. Dos, la revelación de que el ex jefe del Ejército, general Martín Balza, en 1989 reivindicó al dictador cuando estaba condenado: un abogado pidió su procesamiento. Con todo, seis anos más tarde, por lo que fuera, hizo la más profunda autocrítica de condena al terrorismo de Estado.
Y tres, la inopinada decisión del Consejo Supremo de las FFAA de hacerse cargo del expediente judicial por el robo de bebés. La pasividad del ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, irritó a vetas radicales y al Frepaso. «En días en que en Uruguay le informan al poeta Juan Gelman sobre su nieta, satisfacer a quienes robaron bebés es más intolerable que nunca», debió escuchar un sonrojado López Murphy de dos de sus colegas.
Menem, que indultó a los cabecillas de la dictadura, nunca dejó que la cuestión castrense saliera de sus manos y no impidió, como busca sin destino el tribunal militar, que el robo de ninos se dilucidara donde corresponde: la justicia civil.
El era un conservador, pero transgresor.
De la Rúa, un moderado estructurado, deja en estos casos, flancos de decepción. No debería haber lugar para la elección.
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