El casi centenario líder tunecino

Murió presidente vitalicio de Túnez

La muerte de Habib Burguiba, el casi centenario presidente vitalicio y líder del proceso político que desembocó en la independencia de Túnez en 1956, fue anunciada ayer por las autoridades del país, que decretaron siete días de luto nacional.

Escrito por: Túnez, ANSA

Viernes 07 de abril de 2000 | 12:00
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Burguiba fue anunciada ayer. </DT>

Burguiba, quien falleció en Monastir, costa oriental de Túnez, es considerado un ejemplo casi único en el mundo árabe de laicismo y modernización.

No se conoce su edad exacta pero se cree que tenía unos 97 años. Burguiba nació en una época de privilegios medievales y colonialismo que hoy parecen muy lejanos para la moderna Túnez, en parte debido a su intervención en la historia del país africano.

Fundador del Partido independentista Nueva Constitución en 1934, Burguiba se convirtió en 1957 en presidente de la flamante república. En 1974 fue designado presidente vitalicio.

Las autoridades dispusieron para sus funerales, que se realizarán el sábado, un amplio operativo de seguridad a fin de contener a la multitud que, se prevé, acudirá a tributar su último saludo.

Los últimos trece años Burguiba vivió prácticamente recluido y fue obligado a trasladarse a Monastir tras ser destituido por su primer ministro y actual presidente, Zine El Abdine Ben Ali, debido a una incapacidad física y mental, que se certificó entonces, para cumplir sus funciones.

Su muerte coincide hoy con el primer día del año del calendario islámico, jornada que los musulmanes no sólo consagran al reposo sino también a la meditación y reflexión.

El presidente Ben Alí decretó siete días de luto y dispuso para Burguiba funerales de Estado, mientras que será sepultado en el mausoleo de familia en Monastir.

A partir del anuncio de su fallecimiento, la radio y la televisión del país suspendieron de inmediato la programación y comenzaron a trasmitir versículos del Corán.

La salud del viejo líder, el “combatiente supremo” que condujo a Túnez a la independencia más con batallas políticas que con luchas sangrientas, había empeorado en los últimos tiempos y su familia lo había rodeado con afecto.

Su hijo Habib Burguiba junior, su hija adoptiva Hajer y sus nietos lo visitaban a diario, al igual que el prefecto de Monastir en nombre del gobierno.

A principios de marzo una infección pulmonar lo obligó durante diez días a internarse en el hospital militar de Túnez. Cuando regresó a casa, su vida empezó a apagarse lentamente.

Durante décadas en el poder, el “combatiente supremo” fundó en Túnez un estado laico y moderno.

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