Moscú acusa a Comisionada de DDHH
Al concluir ayer sus inspecciones en el Cáucaso, Robinson pidió a Rusia que instituya una comisión nacional independiente para verificar las denuncias «serias y documentadas» sobre casos de violaciones de los derechos humanos en Chechenia de parte de las tropas rusas.
La respuesta de Ivanov fue durísima ya que acusó sin medias tintas a la representante de Acnur de estar «desinformada» sobre lo que ocurre en Chechenia y le recordó que Moscú no permitirá injerencias en sus asuntos internos.
La misión de Robinson, nacida en un clima de recíproca desconfianza y de gran tensión por los combates en Chechenia, no generó ningún tipo de acuerdo. Sólo el coloquio con Ivanov mereció de parte de Robinson la calificación de «constructivo».
La ex presidenta irlandesa que visitó las ruinas de Grozny y los campos de prisioneros en Ingushetia, no pudo reunirse con el presidente electo Vladimir Putin, como hubiera querido.
Según el ceremonial del Kremlin, el calendario de la visita de Robinson no preveía una audiencia con el presidente y, por lo tanto, no la obtuvo.
Robinson se tuvo que conformar con volcar sobre Ivanov su «honda inquietud» por el alcance de las destrucciones que observó en Chechenia y por las denuncias de los episodios de brutalidad y violencias en perjuicio de los civiles, que no pudo verificar, pero de las que recibió el testimonio por boca de los chechenos.
Para atenuar las polémicas, Robinson dio marcha atrás en su pedido inicial de la apertura de una investigación internacional, limitándose ayer a pedir a Moscú que instituya una comisión independiente formada por militares y civiles rusos, por representantes del gobierno y de asociaciones humanitarias.
La concesión de último momento de la representante de la ONU no apaciguó la polémica reacción en el Kremlin, sobre todo –dijeron– por el tono utilizado por Robinson para sus denuncias.
Moscú le reprocha sobre todo sus declaraciones públicas, consideradas «poco amistosas» y la presunta menor atención que Robinson habría demostrado hacia los crímenes perpetrados por la guerrilla chechena.
Ivanov se presentó al coloquio con Robinson acompañado por el gran mufti Akhmad Khadyrov, máxima autoridad islámica de Chechenia, que en el precedente conflicto ruso-checheno se había colocado a favor de Grozny y contra Rusia, pero que esta vez se alineó con Moscú, acusando a los separatistas de provocaciones y atrocidades.
El canciller ruso tachó por otra parte de «desinformación» y «guerra propagandista» las acusaciones de sistemática violencia de parte de las tropas de Moscú.
Con respecto a las investigaciones pedidas por Robinson, Ivanov respondió secamente que Rusia «está plenamente en condiciones de investigar por sí sola y con objetividad».
Compartí tu opinión con toda la comunidad