
San Francisco, ANSA
La CIA, la agencia de inteligencia más famosa del mundo, ingresa en la nueva economÃa e invierte en Silicon Valley, el reino de la informática, para garantizar a sus nuevos agentes 007 presupuestos dignos de un James Bond de principios del milenio.
El nombre de la “joint venture” creada por la CIA con los cerebros del valle del silicio es todo un programa: la nueva empresa lleva el nombre de In-Q-Tel en homenaje a “Q”, el inventor de diabólicos instrumentos para los espÃas que se ven en los filmes del mÃtico Bond.
Sus jefes disponen de un presupuesto de 28 millones de dólares y los gastarán para financiar investigaciones que puedan ser útiles para los servicios secretos, informó el semanario Newsweek.
“Los jóvenes de In-Q-Tel –dijo Gif Munger, director de una sociedad de programas para computadoras de Maryland– son como nuestros técnicos. Todos ellos son jóvenes, comen pizza en la oficina, trabajan como locos y tienen un nivel de competencia que serÃa difÃcil encontrar en otra parte”.
In-Q-Tel es una sociedad privada y tiene plena libertad de iniciativa: la CIA se limita a dar financiamientos y a utilizar los productos. El objetivo es individualizar e invertir en las más prometedoras, que ayuden a la agencia de inteligencia a reconquistar espacios perdidos después del fin de la guerra frÃa en cuanto a innovaciones tecnológicas.
La idea es de George Tenet, el director de la agencia de Langley, que se dio cuenta hace tiempo de los medios tecnológicos de la CIA.
“Cualquiera que esté en condiciones de pagar hoy puede adquirir imágenes de alta resolución de satélites y otros presupuestos para la vigilancia electrónica que en otro tiempo eran nuestro exclusivo monopolio”, lamentó Tenet pidiéndole ayuda a Gilman Louie, de 39 años, un ex programador de juegos de computadoras.
Louie se hizo famoso a los 20 años al inventar el simulador de vuelo Falcon. Luego ganó millones de dólares vendiendo su empresa a la reconocida fábrica del juguete Hasbro. Pero con “In-Q-Tel” dejó de jugar.
Su tarea es encontrar soluciones a los problemas técnicos de la agencia, desde hacer seguro el tráfico en Internet al almacenamiento protegido de montañas de datos de inteligencia súper reservados. En equilibrio entre la Silicon Valley y Washington, Louie se transformó en el intérprete entre las capitales del viejo y del nuevo mundo. En California usa jeans, en Washington saco y corbata y, además, se lo ha visto sentado a la mesa de la casa Blanca entre Tom Hanks y Harrison Ford.
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