Atentado de ETA deja dos personas heridas
La ETA trató hoy de asesinar a una edil socialista de Vizcaya y a su escolta, en el segundo atentado fallido que en diez días comete en el País Vasco contra dirigentes socialistas, que atribuyeron el ataque al inicio del diálogo entre el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y el PSOE.
Esther Cabezudo, de 58 años, y su escolta resultaron hoy con heridas de levedad al estallar una bomba colocada por el grupo armado separatista vasco en Portugalete, Vizcaya.
Dirigentes del Partido Socialista (PSOE), principal fuerza de la oposición en Madrid, dijeron que con estos atentados la ETA trata de «torpedear» cualquier acercamiento entre su partido y el PNV, que gobierna el ejecutivo autonómico vasco.
Dos presuntos etarras, según fuentes policiales, hicieron estallar a las 9.10 (8.10 GMT) una bomba de diez kilos de dinamita al paso de la concejal socialista Cabezudo y su escolta, Iñaki Torres, quienes caminaban por la calle en dirección al ayuntamiento de Portugalete.
La bomba estaba colocada en la acera en el interior de un carro de la compra –es la primera vez que ETA utiliza este método– y la deflagración causó cuantiosos daños materiales, pero no consiguió su objetivo de matar a Cabezudo y Torres por un error de los etarras, que orientaron mal el explosivo.
«El artefacto tenía suficiente potencia para provocar aún más daños, pero pudo darse un fallo en la ejecución del atentado, posiblemente al estar mal orientado hacia el objetivo concreto de los terroristas», afirmó Javier Balza, consejero de Interior del gobierno autónomo del País Vasco.
Cabezudo, de 58 años, y Torres, de 30, quedaron tendidos en el suelo con heridas leves de metralla y lesiones en el tímpano; fueron ingresados en el hospital de San Eloy de Barakaldo, donde mañana podrían darles el alta, según fuentes médicas.
Otros tres transeúntes resultaron heridos por la deflagración, también levemente, incluida una mujer embarazada. Los dos etarras huyeron a pie.
Minutos antes de la explosión, el carro de la compra en el que estaba situada la bomba había despertado las sospechas de un concejal del PNV –Javier Miranda–, quien vive en el portal junto al que estaba colocado. *
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