Musulmanes incendian tren y dejan 56 hindúes muertos
Al menos 56 personas, en gran parte activistas de grupos integristas hindúes que participan en una iniciativa antimusulmana en Ayodhya, murieron hoy cuando una multitud asaltó el tren en que viajaban en la estación de Godhra, en el oeste de la India.
Un vagón resultó completamente quemado. Testigos dijeron que vieron a las víctimas intentando en vano escapar de las llamas a través de las ventanillas, que en los trenes indios están cerradas con barrotes.
Dijo un muchacho que estuvo en el lugar: «Vi que todo el vagón estaba en llamas, la gente intentaba sacar la cabeza y los brazos fuera de las ventanillas, y gritaba desesperadamente, fue horrible».
Entre las víctimas hay mujeres y niños. Son más de cuarenta los heridos que aún están hospitalizados.
El Vishwa Hindu Parishad (VHP, Consejo Mundial de los Hindúes) rechazó los llamados del premier, Atal Bihari Vajpayee, y el ministro del Interior, Lal Krishna Advani, para que se cancelen las agitaciones previstas para los próximos días, a las que definió como «cargadas de peligrosas consecuencias».
Advani ordenó a «todos los estados» que vigilen para que no estallen enfrentamientos entre hindúes y musulmanes.
Ya hubo incidentes en Baroda y Ahmedabad (un muerto), que, como Godhra, están en el estado de Gujarat. Los gobiernos de cuatro estados –Rajasthan, Maharashtra, Madhya Pradesh y Bengala Occidental– declararon el estado de «máxima alerta».
El tren, cargado de Ram Sevaks, los activistas de los grupos hindúes que quieren construir un templo dedicado al dios Rama en Ayodhya (India del norte) sobre el lugar donde hasta hace diez años se levantaba una mezquita que ellos mismos arrasaron, fue detenido por una multitud enfurecida apenas salió de la estación de Godhra.
La ciudad tiene 300.000 habitantes, el 40 por ciento de los cuales son musulmanes. Los grupos integristas hindúes acusaron al jefe de estación y a tres policías musulmanes, que habrían «instigado a la multitud».
No está claro si el ataque fue premeditado o si ocurrió después de roces entre los activistas y algunos vendedores ambulantes de la estación.
El tren acababa de partir cuando fue detenido por grupos de jóvenes armados con bastones y bombas molotov. La Policía afirma que disparó al aire para dispersar a la multitud, impidiendo que todo el convoy fuera incendiado.
El episodio amenaza con encender nuevamente la violencia entre hindúes y musulmanes, como ocurrió en 1992 cuando activistas hindúes destruyeron la mezquita de Babar ad Ayodhya, afirmando que había sido construida en el siglo XVI por los invasores musulmanes en lugar de un templo hindú que fue destruido.
Tanto las organizaciones hindúes como las musulmanas reclaman el terreno en el que se levantaba la mezquita, unas para construir un templo, las otras para reconstruir la mezquita. La Corte Suprema, que debería dar un veredicto definitivo sobre la cuestión, aún no se pronunció. El grupo integrista del VHP movilizó a cientos de miles de activistas para iniciar, desde el 15 de marzo, la construcción del templo de Rama.
Alrededor de 14.000 extremistas ya están en Ayodhya. Las víctimas de la tragedia de hoy estaban volviendo justamente de esta ciudad cuando el tren fue atacado.
El gobierno indio prohibió reunir y trasladar material destinado a la construcción del templo, y ordenó a las fuerzas de seguridad impedir el ingreso a la ciudad de los activistas hindúes.
Una reunión entre los dirigentes de los grupos integristas hindúes y el primer ministro Vajpayee, que se llevó a cabo hoy en Nueva Delhi, terminó sin que se lograra un acuerdo. *
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