Celebración del "Caracazo" medirá las fuerzas del mandatario contra detractores

Otro militar se sublevó contra el presidente Chávez

«Señor presidente Chávez: le pido por el bien del país y por amor a las fuerzas armadas que entregue el poder pacíficamente y asuma las consecuencias de su fracaso. No le haga más daño al país», proclamó el general Gómez la noche del lunes en un hotel cinco estrellas del residencial este de Caracas.

Gómez Ruiz es el cuarto oficial activo de las fuerzas armadas y el segundo de la más alta graduación en haber pedido este mes la renuncia de Chávez. El 7 de febrero inauguraron la lista el coronel de la fuerza aérea Pedro Soto y el capitán de la militarizada Guardia nacional Pedro Flores, y el 18 se les unió el contralmirante Carlos Molina, un experto en guerra electrónica.

El nuevo pronunciamiento se produjo cuando chavistas y antichavistas preparan sendas marchas para conmemorar «el Caracazo», como se conoce a los tres días de motines y saqueos que se desencadenaron el 27 de febrero de 1989 contra un alza de tarifas dispuesta por el entonces presidente socialdemócrata Carlos Andrés Pérez.

Esos disturbios dejaron un saldo oficial de 276 muertos y pérdidas materiales por 150 millones de dólares, aunque organizaciones de derechos humanos estiman que hubo cerca de un millar de víctimas.

Chávez sostiene que esos sucesos, en los que las fuerzas armadas reprimieron y abatieron bajo estado de sitio a los saqueadores, especialmente en zonas pobres, es el génesis de su izquierdista revolución «bolivariana».

En cambio, el Comité de Familiares y Víctimas del 27 de Febrero (Cofavic) rechazó la utilización de esa fecha con fines políticos, y denunció que trece años después –incluyendo los tres años que Chávez lleva en el poder– aún no se ha hecho justicia.

«El 27 de febrero no hay nada que celebrar, hay que hacer justicia», declaró la abogada Liliana Ortega, directora de Cofavic.

La marcha «chavista» pasará por el exclusivo sector Altamira, bastión de la oposición, para dirigirse al céntrico Palacio presidencial de Miraflores, donde se realizará un «acto por la vida».

Los opositores programaron dos actividades centrales: una marcha organizada por la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), la mayor central obrera del país, en una ruta céntrica, y otra manifestación en la Plaza Francia.

La CTV informó que su marcha, con participación de los tradicionales partidos socialdemócrata y democristiano, en los que aparecen ya sus viejas figuras desterradas políticamente por Chávez, es la primera de una serie de actividades que podrían conducir a un paro laboral a mediados de marzo.

Chávez, de 48 años, ganó la presidencia en las elecciones de diciembre de 1998, tras haber fracasado en una intentona golpista en 1992, por la que fue dado de baja del ejército.

El mandatario vio su gestión inicialmente favorecida por los altos precios del petróleo, pero la baja del barril lo obligó la semana pasada a decretar la libre flotación monetaria, para encarar un déficit presupuestario de 7.300 millones de dólares.

El empeoramiento de la situación económica y el desgaste de su administración, así como los entredichos con Estados Unidos por el acercamiento de Caracas con regímenes considerados hostiles por Washington, fueron de par con el incremento de la actividad opositora, que evoca libremente por radio y televisión las maneras de remplazarle en el poder. *

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