El ex presidente paraguayo dio explicaciones sobre los sucesos ocurridos en la Plaza del Congreso

Cubas compareció ante la Justicia por asesinato de 7 manifestantes

El ex presidente ingresó al Palacio de Justicia vestido con saco y corbata, seguido de su abogado defensor, Osvaldo Granada, y custodiado por un fuerte contingente de policías y militares con uniforme de guerra, pero no hizo declaraciones a la prensa.

Granada ofició de portavoz y adelantó que su cliente se declarará inocente ante el juez de la causa, Jorge Bogarín.

«Nadie pudo prever que unos chiflados salgan a hacer tiros al blanco contra nuestros jóvenes», dijo Granada en rueda de prensa en la sede judicial, refiriéndose al principal caso por el que es imputado el ex Presidente, depuesto el 28 de marzo de 1999, y en cuyo reemplazo fue entronizado el titular del Senado, Luis González Macchi.

González Macchi era el segundo de Luis María Argaña, el vicepresidente de la República muerto en un atentado el 23 de marzo de ese año, que se desempeñaba como jefe del oficialista Partido Colorado.

Cubas también es acusado por ese asesinato junto a Lino Oviedo, el jefe del movimiento Unión Nacional de Colorados Eticos (Unace), que lo llevó a la Presidencia en 1998.

Granada agregó que aquel trágico día del 26 de marzo, Cubas dispuso la intervención del Ejército para que colaborara con la Policía en la separación de los grupos gubernamentales y opositores, pero que el comandante de las Fuerzas Militares, general Torres Heyn, ignoró la orden.

En ese ínterin se produjeron los asesinatos, que los partidarios de González Macchi atribuyen a los seguidores de Cubas y de su ex padrino político, el general Oviedo.

Estos, sin embargo, señalan al nuevo Gobierno de haber provocado los crímenes a través de sicarios contratados que presuntamente dispararon desde los techos del Congreso, dominado entonces por los opositores a Cubas. En esos días, los principales dirigentes del argañismo (facción opuesta al oviedismo que profesaba Cubas), lo acusaron a él y a Oviedo del asesinato de Argaña, y le reclamaban su renuncia.

Además de esos dos luctuosos hechos, el ex mandatario es acusado del desvío de unos 500.000 dólares de los gastos reservados de la Presidencia.

En su deposición (que podría durar hasta mañana), Cubas sostendrá ante el juez que él dio las directivas generales «para que se preserve el orden, pero el hecho de que la manifestación haya sido violenta y fuera asaltada por unos cuantos delincuentes escapaba de toda previsión», dijo Granada.

En 1999, poco después de su fuga a Brasil, y de la de Oviedo a Argentina, la defensa de ambos sostuvo que el Gobierno constitucional de Cubas fue objeto de una conspiración de los actuales detentadores del poder para derrocarlo, comandados por poderes fácticos que ungieron como Presidente al principal hombre de confianza del fallecido Argaña, el actual presidente González Macchi.

La vuelta de Cubas, tres años después de su dimisión, sorprendió a propios y extraños el pasado viernes cuando apareció en el Palacio de Justicia para entrevistarse con el juez.

Decenas de conjeturas se tejieron desde entonces, algunas atizadas por los oficialistas, que sostienen que vino a responsabilizar a su ex compañero de fórmula, Oviedo, de los sangrientos hechos de marzo. Los simpatizantes de Oviedo dicen, sin embargo, que ahora se podrá saber la verdad, que favorece supuestamente a su líder. Oviedo anunció en diciembre que se pondrá a disposición de la Justicia paraguaya. Ese mes Oviedo fue liberado por el Tribunal Supremo de Brasil de un proceso de extradición a Paraguay, luego de ser declarado como un perseguido político del régimen vigente en su país. *

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