Los presidentes de China y EEUU hablarán de lucha antiterrorista

Pekín extrema la vigilancia ante inminente visita de Bush

Para Bush, Pekín será la última etapa de un periplo por Asia oriental que lo condujo también a Corea del Sur y Japón.

El miércoles un amplio perímetro de seguridad fue instalado en torno al complejo de inmuebles que circunda el hotel Saint Regis, ubicado en el barrio donde se encuentran las embajadas en Pekín y en el que residirá el presidente estadounidense a partir del jueves.

«Hemos establecido un cordón, no tenemos nada más que decir», indicó uno de los numerosos policías armados que están en el lugar y que prohíben el acceso incluso a los restaurantes que también están en ese perímetro».

«Hay que ir a comer a otra parte, aquí hoy (miércoles) todo está cerrado», repite un policía.

Muchos vehículos policiales y coches camuflados de civiles están estacionados cerca del hotel, que no se encuentra lejos de la Embajada estadounidense.

Bush será recibido oficialmente por el presidente chino, Jiang Zemin, en una impresionante ceremonia organizada en el Palacio del Pueblo (sede del parlamento chino) tras su llegada el jueves de mañana a Pekín.

Después de su reunión con el número uno chino, Bush brindará junto con Jiang Zemin una conferencia de prensa conjunta.

La lucha contra el terrorismo tras los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos y las cuestiones comerciales predominarán en los dos encuentros previstos.

Bush también se reunirá en un desayuno de trabajo el viernes con el primer ministro Zhu Rongji; luego realizará una visita a la Gran Muralla en horas de la tarde.

Las autoridades chinas accedieron al pedido de Bush de retransmitir en directo el discurso que pronunciará en la mañana del viernes ante los estudiantes de la universidad Qinghua de Pekín, alocución riesgosa pues el presidente norteamericano podría referirse a temas considerados delicados.

Más allá del espectacular acercamiento entre Washington y Pekín después de los atentados del 11 de setiembre, aún quedan asuntos espinosos a dirimir entre ambas naciones.

En primer lugar figura el de Taiwan, pero también se debe considerar la situación de los derechos humanos y la libertad de cultos en China, el establecimiento de un sistema norteamericano de defensa antimisiles y la inclusión de Corea del Norte en la terna de países calificados por Estados Unidos como «ejes del mal».

La Policía también vigila que no se produzcan eventuales manifestaciones de adeptos a la secta prohibida Falungong, que continúa desafiando periódicamente a las autoridades. *

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