Pobres e indigentes suman un 47% de la población, según estudio del Instituto de Estadísticas y Censos

Siguen las protestas y la pobreza hace estragos

ISIDORO GILBERT

 

Más de 30.000 de ellos han presentado recursos de amparo ante los tribunales porque vence el plazo para hacerlo y la Corte Suprema de Justicia debió habilitar jueces y salas y tiempo para dar abasto a los saqueados, que llegaron a formar filas de más de un kilómetro de largo, formado una extensa serpiente que rodeaba varias veces al Palacio de Justicia, algo que la mayoría cree que falta en este país.

Ayer no fue un día más, porque se cumplieron dos meses de la caída de Fernando de la Rúa en una jornada donde 30 manifestantes fueron muertos por la Policía Federal o provinciales. De la primera están siendo procesados su ex titular Ruben Santos y varios comisarios.

Hubo de todo más que un poco: cortes de rutas en 13 provincias, bloqueo a la capital por piquetes que responden a diversas orientaciones, concentraciones alrededor del Parlamento para tratar de impedir que se aprueba el presupuesto de 2002, por considerárselo antipopular y recesivo, así como intentos por rodear la Casa Rosada, asiento presidencial, motorizados por los grupos más radicalizados del arco político y sindical.

Los movimientos son vastos y contradictorios. Por comenzar el reclamo expuesto encuentra a un presidente con otro discurso. Eduardo Duhalde advirtió: «Sin el apoyo del FMI nos va a costar muchísimo salir de la crisis». Y reconoció que en el organismo internacional hay un profundo escepticismo sobre los planes que acercan los funcionarios argentinos. «No nos creen una palabra», aseguró.

Confió en que «esta semana» va a ser aprobado el Presupuesto que actualmente está en el Parlamento y minimizó el desacuerdo inicial con los gobernadores por la coparticipación de los impuestos federales.

Duhalde en dificultades

Dos palabras sobre esas palabras. Una, que van a contramano del reclamo de la víspera y, dos, que trata de tapar el disenso objetivo entre el Presidente y los gobernadores, que podrían ser normales, pero la lectura de hoy revela un mandatario sin el poder necesario.

Lo revelan otros hechos: las empresas petroleras incrementaron el precio de los combustibles pese a que Duhalde dijo lo contrario y responden de hecho con un lockout que paraliza los pozos de producción en protesta por el impuesto del 20% a las exportaciones de hidrocarburos.

Para contrastar la confusión se puede exhibir lo siguiente: en los discursos de ayer frente al Parlamento, algunos oradores hablaron otra vez de la necesidad de cambiar el sistema actual por otro dirigido por los trabajadores. En la Patagonia, los obreros se pusieron detrás de la consigna patronal de no pagar el impuesto a las exportaciones de hidrocarburos porque las empresas amenazaron con despidos masivos y el corte de las inversiones. No todo es parejo en ese sector. En Ensenada, cercana a La Plata, los trabajadores no dejan funcionar una destilería repudiando despidos y frente a la sede central de Repsol, la petrolera más grande y privada, hubo ayer nuevas muestras de repudio por su política.

Las luchas, combatividad y confusión

Manifestantes de la Central e Trabajadores Argentinos (CTA) y de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), realizaron «el abrazo al Congreso Nacional en repudio al recorte del Presupuesto 2002″, en el marco de la protesta nacional piquetera convocada por distintas organizaciones. Algunas columnas marcharon luego hacia la Plaza de Mayo.

Allí se unieron los movimientos piqueteros de otras tendencias que el fin de semana pasada realizaron una Asamblea Nacional donde hablar de «tomar el poder» no estuvo aislada en voces de delegados de distintos punto del país. En tanto, cientos de manifestantes participaban de varios cortes de ruta en el conurbano bonaerense.
El dirigente piquetero de esa orientación, Alberto Ibarra, manifestó que de esa forma se iniciaron los cortes por tiempo indeterminado en reclamo «de trabajo genuino, alimentos y la libertad de los tres mil luchadores sociales de todo el país». Es decir, ayer no fue todo.

Otro grupo de desocupados de la CCC realizó ollas populares y cortes en el Gran Buenos Aires en reclamo de «trabajo genuino, bolsones de alimento y la libertad de todos los luchadores sociales del país».

En declaraciones que formuló a Radio Mitre y La 10, el Presidente reconoció que «la situación externa es tremenda» pero confió en que «paso a paso (se irá) cumpliendo con alguna tarea pendiente, no sólo para satisfacer al Fondo, sino porque hay necesidades internas».

«El problema por el cual necesitamos tener más musculatura y que los organismos internacionales de crédito nos apoyen, es que si tuviéramos más reservas, si hubiésemos tomado decisiones antes, hoy no tendríamos esta dificultad», afirmó. Dijo al respecto que las reservas con las que se cuentan están «justas». Y algo más: el Banco Central intervendrá muy fuertemente para que el verde norteamericano cueste más o menos 1,70 pesos. Sería una condición para que la inflación no trepe y derrumbe cualquier plan.

La miseria

El viceministro de Economía, Jorge Todesca, adelantó un dato que no es desconocido pero que oficializado exime de cualquier comentario: que la pobreza y la indigencia suman en el país el 47% de la población, con un crecimiento de 1,4 millones de personas entre octubre de 2000 y 2001.

El crecimiento de los problemas sociales trepó espectacularmente, al registrar la población argentina un 12% de pobres y un 35% de indigentes, dijo basándose en cifras del Instituto de Estadísticas y Censos.

Duhalde mismo tuvo que reconocer que lo que está a la vista es la consecuencia de la política neoliberal de Carlos Menem. Pero el rumbo no se cambia en los hechos prácticos. Y así van las cosas. *

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