El presidente colombiano Andrés Pastrana condicionó el diálogo a una tregua

FARC: Si hay problemas sociales la guerra seguirá

Pastrana advirtió en una declaración pública que la continuidad del proceso está condicionada a que las partes pacten cuanto antes la tregua con cese al fuego y hostilidades, que incluya el fin de los secuestros, las extorsiones y los atentados de los rebeldes contra los civiles no combatientes y la infraestructura nacional.

«El gobierno considera que sólo pactando una tregua con cese al fuego y las hostilidades será posible sentar unas bases sólidas que garanticen la continuidad del proceso y que al mismo tiempo permitan avanzar en la negociación», dijo el mandatario hablando ante los miembros del Consejo Nacional de Paz, un órgano que asesora al Ejecutivo en esa materia.

Pastrana, cuyo mandato de cuatro años terminará el próximo 7 de agosto, añadió que en caso de pactarse el cese al fuego las tropas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, 16.500 combatientes) deberían concentrarse en una sola región –y no en varias como exige el alto mando rebelde–, bajo vigilancia de una comisión internacional verificadora.

«Se deberá evitar que los efectivos de las FARC salgan de ese territorio y que haya enfrentamientos accidentales con la fuerza pública», señaló Pastrana, en la referencia más avanzada que ha hecho el gobierno sobre ese tema específico.

Pastrana también les pidió a los miembros del Consejo Nacional de Paz, que el próximo viernes se reunirán en la zona despejada del sur del país con los delegados oficiales y de la insurgencia, que exijan a los rebeldes que pacten la tregua lo más pronto posible.

Ese consejo está integrado por funcionarios de los órganos del Estado, empresarios, académicos, líderes humanitarios y otros dirigentes de la sociedad civil. Los representantes del gobierno y las FARC en la mesa de negociaciones de paz se reunieron el jueves último en la región del despeje con tres candidatos presidenciales y algunos jefes de partidos políticos, quienes urgieron a las partes a suscribir un acuerdo sobre la tregua con cese al fuego y las hostilidades.

Los delegados de las partes señalaron el viernes que coinciden en que la eventual tregua debe ser bilateral y verificable.

El portavoz y negociador del movimiento rebelde, Raúl Reyes, dijo el martes a la AFP que si los problemas sociales existentes en Colombia no se resuelven, la guerra continuará aún si se llegara a un acuerdo inmediato de cese al fuego.

«Si se resuelven por lo menos parte de los elementos generadores del conflicto, es fácil llegar acuerdos. Pero si eso no es resuelto y firmamos ahora un cese de hostilidades o de fuegos; si los problemas sociales continúan y la gente no tiene empleo, la guerra continuará de todas maneras», declaró Reyes.

En otra declaración al diario bogotano El Tiempo, el jefe guerrillero señaló que las FARC estarían dispuestas a pactar una tregua de uno a seis meses, aunque sujeta a la suspensión de las actividades de los paramilitares de ultraderecha, enemigos acérrimos de la insurgencia y causados por entidades humanitarias de cometer matanzas de campesinos a los que acusaron de ser auxiliador de la guerrilla.

Reyes enfatizó que aunque la tregua es un tema difícil «se hará un ensayo de cesar operaciones militares de lado y lado, como un compromiso para buscar la paz».

«Si por el otro lado continúa el paramilitarismo difícilmente se mantendrá el cese del fuego», agregó el vocero rebelde.

El gobierno y las FARC han admitido que el tema de la tregua con cese al fuego de hostilidades es el punto más sensible y complejo de la agenda de paz y que será muy difícil conciliar varias posiciones antes del próximo 7 de abril, fecha fijada por ellos como límite para concretar un acuerdo al respecto. *

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