El gobierno de Karzai comenzó a investigar el asesinato del ministro de Transporte y turismo

Rivalidad entre facciones afganas aumenta el clima de inseguridad

Apuntando hacia una posible nueva amenaza a la seguridad, los diarios reportaron que Irán expulsaría al veterano comandante Gulbuddin Hekmatyar, uno de los más duros opositores al gobierno de Hamid Karzai.

En Kabul, funcionarios dijeron que un general estadounidense ha comenzado una misión para ayudar al gobierno de Karzai a establecer un ejército nacional. Karzai trata de establecer esa fuerza y un cuerpo policial en un país con una larga historia de gobierno de caudillos regionales y conflictos étnicos. La violencia ha estallado sistemáticamente desde que Karzai asumió en diciembre.

El líder interino dijo que el asesinato el jueves del ministro Abdul Rahman en el aeropuerto de Kabul parecía estar motivado por una venganza personal y no tenía raíces políticas.

«Hemos comenzado nuestro trabajo para investigar otras razones y motivos del asesinato», dijo a Reuters ayer martes Mir Wais Sadeq, ministro de Trabajo y Asuntos Sociales.

Según Sadeq, tres sospechosos arrestados en conexión con el asesinato de Rahman, un partidario del ex rey Zahir Sahah, estaban siendo interrogados en Kabul.

Una comisión investigadora integrada por dos hombres espera la deportación de otros tres sospechosos desde Arabia Saudita. Los seis son miembros de la facción de mayoría tadjika Jamiat-i-Islami, que desempeña un papel clave en la administración interina.

«Hasta dónde sé, dos de ellos han sido arrestados y continúa la búsqueda del tercero», dijo Sadeq, miembro de la comisión, refiriéndose a los sospechosos en Arabia Saudita.

En tanto se especulaba con la expulsión de Hekmatyar por Irán, que ha estado bajo presiones para que lo haga luego que el comandante despreció al gobierno de Karzai y dijo que tenía tropas dentro de Afganistán listas para expulsar a los efectivos extranjeros que se encuentran en el país.

«Basados en la decisión del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Hekmatyar va a ser expulsado la semana próxima», dijo ayer martes el diario iraní Tosea. Irán cerró las oficinas de Hekmatyar la semana pasada, en una medida vista como un gesto de buena voluntad hacia el gobierno afgano.

El portavoz de Hekmatyar en Pakistán ha dicho que el líder guerrillero retornaría a su país y no a Pakistán, al que respondía, si es expulsado.

En Kabul, el general Charles Campbell, jefe del Estado Mayor del Comando Central estadounidense, discutió los esfuerzos para establecer un ejército afgano.

Campbell llegó a Kabul el lunes para mantener conversaciones con Karzai su ministro de Defensa, general Mohammad Fahim.

El general Zahir Aghbar, funcionario del Ministerio de Defensa afgano, dijo ayer martes que Campbell había ofrecido ayudar a la formación del Ejército, que se desintegró en 1992 tras el colapso del ex régimen respaldado por los soviéticos.

«Planeamos invitar a 200 hombres de cada una de las 33 provincias para la formación del ejército. Como un inicio, ya hemos establecido un destacamento de 600 hombres que están bajo entrenamiento», dijo Aghbar a Reuters.

Karzai ha hecho de la seguridad una importante prioridad, mientras trata de reconstruir su asolado país y establecer la seguridad suficiente para que trabajadores de organismos de ayuda y compañías de construcción conviertan en obras tangibles miles de millones de dólares prometidos a Afganistán.

Pero los choques entre facciones rivales en el norte y este del país han planteado preocupaciones sobre la capacidad del gobierno de controlar los asuntos fuera de la capital. *

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