Perú desagravia a ex agente torturada en gobierno de Fujimori
El presidente de Perú, Alejandro Toledo, pidió ayer lunes disculpas en nombre de la nación a una ex agente de inteligencia torturada por los servicios secretos durante el gobierno del ex mandatario Alberto Fujimori.
«Como presidente constitucional de la República hoy con orgullo y vergüenza por la nación te pido disculpas en nombre del Estado», dijo Toledo a la ex agente Leonor La Rosa en una ceremonia de desagravio en el Palacio de Gobierno.
La Rosa, asilada cuatro años en Suecia, fue torturada en 1997 por compañeros de su institución, que dirigía el ex asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos, ahora preso por el mayor escándalo de corrupción del país, que derrumbó a Fujimori a fines del 2000.
La ex agente, quien tiene dos hijos, denunció que fue acusada por su institución de filtrar información a la prensa local de una operación contra los medios de comunicación opositores a Fujimori, quien gobernó de 1990 al 2000.
Las torturas, infligidas en las mismas instalaciones del servicio de inteligencia, le provocaron a la ex agente una parálisis que la ha obligado a vivir en una silla de ruedas.
«No te vamos a devolver la salud, no te vamos a quitar todo ese sufrimiento que has tenido en los últimos cinco años, pero esta democracia te quiere reconocer (…) te juro que nunca más, nunca más, el Estado será tu enemigo», afirmó Toledo.
Durante la ceremonia, a la cual asistió el gabinete de ministros, la ex agente recibió un cheque de 120.000 dólares como reparación tras firmar «un acuerdo de solución amistosa» con el Estado peruano.
La ex agente, quien regresó de Suecia el domingo, estuvo en la ceremonia postrada en su silla de ruedas.
«Que nunca más se vuelvan a repetir actos como se cometieron contra Leonor La Rosa», afirmó Toledo.
Según investigaciones de organismos de derechos humanos y el Congreso peruano, durante el gobierno de Fujimori –quien vive refugiado en Japón amparado en una doble nacionalidad– varios agentes de seguridad fueron torturados y hasta asesinados por un comando militar para que no revelaran las operaciones de su institución.
«Agradezco la buena intención del presidente y pienso que ya empezamos a hacer justicia con este nuevo gobierno, y si ya empezamos creo que se seguirá haciendo justicia castigando a los culpables de tanto ensañamiento», dijo La Rosa. *
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