Tras los atentados kamikazes, Ariel Sharon se reunió con oficiales del Estado Mayor

Jornada sangrienta dejó siete muertos en Medio Oriente

Con estas siete muertes, el número de víctimas mortales desde el comienzo de la Intifada en septiembre de 2000 se eleva a 1.226, entre ellos 935 palestinos y 269 israelíes.

Un palestino armado abrió fuego contra un automóvil que circulaba en un convoy cerca de Kissufim, el paso que comunica la Franja de Gaza e Israel, matando a una mujer colono y a dos soldados. Luego se suicidó activando un artefacto explosivo.

Cinco israelíes resultaron heridos en el ataque.

El atentado, perpetrado por Mohamed Mahmud al-Kasir, de 19 años, fue reivindicado por las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, un movimiento cercano al Fatah, del presidente palestino Yasser Arafat.

En la entrada sureste de Jerusalén, un kamikaze activó la bomba que transportaba en un automóvil al ser detenido por la policía en una carretera que une a la ciudad palestina de Jericó y la parte oriental anexionada de Jerusalén. Un agente israelí resultó muerto y otro herido.

El autor del ataque, Yasser Oda, de 34 años, también era miembro de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, señaló una fuente del Fatah.

Estos dos ataques se produjeron al día siguiente de un atentado fallido en el norte de Israel, en el que dos palestinos resultaron muertos y cinco israelíes heridos.

El sábado, el primer atentado suicida perpetrado en una colonia israelí había dejado un saldo de dos adolescentes israelíes muertos.

Sharon, que se enfrenta a críticas reprochándole la ausencia de un plan claro para poner fin al conflicto mortífero, examinaba por la noche con oficiales del estado mayor la respuesta a los atentados palestinos.

La decisión de convocar esta reunión había sido adoptada antes de los dos atentados del lunes. El primer ministro israelí había reunido el domingo a su gabinete de seguridad pero no decidió nada concreto.

Hay dos tendencias opuestas en el seno del gobierno de Sharon sobre la manera de resolver el conflicto: los partidarios de una reocupación parcial de los territorios autónomos palestinos y los defensores de una solución política.

Danny Naveh, ministro sin cartera del derechista Likud, el partido de Sharon, se declaró en favor de una reocupación parcial de los territorios bajo control total palestino en represalia por la recrudescencia de los atentados.

Su colega de Comunicaciones Reuven Rivlin, un allegado de Sharon, explicó que Sharon «tenía que tener en cuenta a Estados Unidos». «Los estadounidenses quieren que no cedamos a un excesivo nerviosismo», subrayó.

Al parecer, el presidente norteamericano George W. Bush pidió, durante su reunión de principios de febrero en Washington con Sharon, que se evite una escalada militar con los palestinos para no interferir en los preparativos estadounidenses para un posible ataque a Irak.

Por su parte, Arafat dijo que no se dejará impresionar por las advertencias directas lanzadas el domingo por el Estado hebreo, precisando que los estaba esperando sin miedo.

«Ellos (los israelíes) son bienvenidos.

Los palestinos son un pueblo fuerte y no están intimidados por los tanques. Somos profundamente creyentes y haremos todo el camino hasta Jerusalén», declaró Arafat, confinado en Ramalá (Cisjordania) desde el 3 de diciembre por los tanques israelíes. *

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