Duhalde desafiado por las petroleras y los piqueteros
Como les impuso a las empresas petroleras un gravamen del 20% a la exportación del crudo, éstas han colocado al país ante el peligro de que escasee el combustible.
Duhalde no cometió ninguna «maldad» como sostienen las petroleras, encabezadas por la española Repsol, pero no le van a la zaga las del capital norteamericano o anglo-holandés: simplemente reglamentó una ley aprobada por el Parlamento con el objetivo de usar los recursos para amortiguar el paso de la convertibilidad a la pesificación. O sea, subsidiar a los bancos parte del costo de este tránsito.
El impuesto jamás fue aceptado por las petroleras que consiguieron introducir a sus lobbystas en el despacho presidencial, de la mano de varios gobernadores de provincias productoras de hidrocarburos. ¿Qué hicieron las compañías para presionar a las autoridades? Decidieron despedir a 10.200 trabajadores. Entonces, el sindicato de trabajadores petroleros anunció una huelga por tiempo indeterminado, la que debe comenzar hoy.
Tal es el grado de cooptación de las empresas que el sindicato repudió el impuesto y no la maniobra patronal.
No es todo. Las empresas de servicios privatizadas han hecho saber que si no se les actualiza las tarifas según el valor el dólar, dejarán de invertir, excepto lo esencial para el mantenimiento de los servicios. Deslizan que en el invierno podrían ocurrir cortes de luz y gas.
Mientras por derecha el gobierno justicialista tiene el respaldo de la Unión Cívica Radical y de un sector del Frepaso, por izquierda debe afrontar un durísimo plan de lucha de un sector de los piqueteros reunidos por dos días en un nuevo congreso.
Un congreso piquetero
Todo comenzó el sábado en Plaza de Mayo, que debería ser rebautizada como plaza de las protestas: allí convergen como nunca en el pasado, todos los movimientos, contestatarios o no, especialmente los que emplean las cacerolas para exteriorizar sus demandas, que la cubren ahora todos los viernes.
Los del sábado eran los representantes de la Asamblea Nacional Piquetera, conformada por el Bloque Piquetero, un grupo de organizaciones de desocupados que no responden a los sectores más importantes. También había representantes de asambleas barriales, de organismos de derechos humanos como la Asociación Madres de Plaza de Mayo y militantes de partidos de izquierda.
Todos se reunieron para debatir los puntos de un plan de lucha que votaron ayer en un teatro de Avellaneda, ciudad lindera con Capital Federal. El principal es una concentración para este miércoles, a dos meses de la renuncia del ex presidente Fernando de la Rúa, en recordación de la treintena de muertos por la Policía en distintos puntos del país.
Los responsables de los asesinados en la Capital Federal están siendo juzgados, entre ellos el ex jefe de la Policía Federal, comisario Rubén Santos.
Además de esa jornada de protesta, con cortes de rutas, habrá cortes de vías de trenes en repudio a los despidos que hizo la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA) y cacerolazos. El programa de movilizaciones con pedidos de huelga general es muy frondoso y de suma dureza.
Los piqueteros están divididos.
Por un lado, la rama de desempleados, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) que dirige Juan Carlos Alderete, tiene buenas relaciones con la Federación de Tierra y Vivienda, que conduce el diputado provincial Luis D’Elía del Polo Social, que integra la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).
El Bloque Piquetero está constituido por el Movimiento Independiente de Jubilados y Pensionados (MIJP) que conduce Raúl Castells quien actualmente se encuentra detenido y fue expulsado de la CCC–; el Movimiento Teresa Rodríguez (MTR), la Coordinadora Aníbal Verón, el Movimiento Territorial de Liberación (MTL), que tiene influencia de la Izquierda Unida; el Polo Obrero, de tendencia trosquista y el Frente de trabajadores Combativos (FTC), entre otros grupos.
¿Hacia la toma del poder?
En Plaza de Mayo hubo miles de personas, militantes y delegados de diferentes organizaciones del país.
Lo que se escuchó resume cualquier definición: propuestas de nacionalización de la banca y reestatización de las empresas privatizadas, exhortaciones al pueblo a organizarse «porque aunque muchos le dicen que no a la política tenemos que construir un proyecto político nosotros para tomar el poder», críticas al gobierno, reivindicaciones a «los compañeros piqueteros muertos» y advertencias sobre el período que se viene: «ya corrió demasiada sangre de los nuestros, es hora de que las balas les toquen a ellos».
Hebe de Bonafini, de un sector de las Madres de Plaza de Mayo, devolvió la gentileza: «En cada uno de ustedes ha nacido uno de los queridos guerrilleros revolucionarios que son nuestros hijos», y pronosticó que «inexorablemente, la revolución está cerca». Un delegado de los Sin Tierra de Brasil advirtió: «Todos los excluidos de Latinoamérica están mirando lo que pasa en Argentina. La lucha en Argentina es la misma que la de Brasil: tratar de cambiar este mundo de mierda dominado por el capital».
Como una pequeña representación de asambleas barriales les hizo llegar su solidaridad, se coreó la consigna «piquete y cacerola, la lucha es una sola».
El contenido de los discursos y la dureza de las resoluciones no son aceptados por las organizaciones que responden a la CTA y a la Corriente Clasista y Combativa.
Las dos, que no tienen la misma óptica en todo, creen que el proceso de acumulación política y la unidad entre desocupados y asambleas (que ya no son sólo barriales sino que se extienden crecientemente por todo el país) aún no refleja una correlación de fuerzas para objetivos inmediatos de poder.
La derecha, alarmada. El propio secretario general de la Presidencia se quejó por la creciente politización de las asambleas barriales. Momentos de tensión. *
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