Ex presidente del Congreso es liberado y critica "violencia política"

El ex presidente del Senado y el Congreso brasileño, Jader Barbalho, fue liberado este domingo de su detención temporaria, a la que definió como una «violencia política» inadmisible en tiempos de democracia.

Barbalho había sido detenido este sábado por cargos de corrupción en su residencia en Belém (capital de Pará, nordeste) y permaneció en una celda de la Superintendencia de la Policía Federal en Palmas (capital de Tocantins, centro oeste), de donde fue liberado luego que Tribunal Regional Federal aceptó un pedido de hábeas corpus interpuesto en su favor.

«En la época de la dictadura militar, se justificaban cosas como ésta, de detención temporaria, pero en la democracia no se admite que esto ocurra. Lamentablemente, sufrí una violencia política en plena democracia, y patrocinada por la Justicia Federal de Tocantins», dijo Barbalho.

«Seguramente, este fue uno de esos episodios de aquellos que están preocupados con los índices de apoyo de la opinión pública en Pará, y que pueden hacerme senador nuevamente o gobernador», dijo ex el presidente del Senado al abandonar la celda de la Policía Federal.

Barbalho había sido detenido por supuesta participación en actos de corrupción durante su gestión al frente de la Superintendencia de Desarrollo de la Amazonia (Sudam).

También fueron detenidos los ex directores de la ya extiguida Sudam, José Artur Guedues Tourinho y Mauricio Vasconcelos, el empresario Geraldo Pinto y la contadora María Auxiliadora Barra Martins. Todos fueron liberados.

El 18 de setiembre pasado, Barbalho renunció a la presidencia del Senado como consecuencia de las investigaciones contra él por corrupción, y en medio a un enorme escándalo que acabó por dejar en una posición embarazosa al propio gobierno de Fernando Henrique Cardoso.

Barbalho había obtenido el apoyo de la coalición de partidos que gobierna el país en su campaña a presidente del Senado y el Congreso, y en ese camino chocó de frente con el entonces todopoderoso senador Antonio Carlos Magalhaes, también oficialista.

La opción del gobierno en favor de Barbalho provocó un verdadero terremoto político en la coalición de gobierno. Magalhaes –quien poco después renunciaría a su banca, a raíz de otro escándalo de tráfico de influencias– alertó al gobierno del presidente Cardoso que estaba aliándose a «un ladrón».

Magalhaes y Barbalho protagonizaron varios de los más vergonzosos intercambios de acusaciones en la historia del Congreso brasileño. *

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