Nepal: rebeldes mataron a 127 personas
Al menos 127 personas murieron, en su mayoría policías y soldados, en ataques perpetrados el fin de semana contra instalaciones del gobierno en el reino himalaya de Nepal, informaron el domingo las autoridades.
Más de 100 personas murieron en un solo ataque, en la localidad de Mangalsen, en el distrito de Achham, 600 kilómetros al oeste de Katmandú, dijeron el domingo las autoridades.
«Es un pueblo en llamas», declaró Umid Bagchand, periodista de una radio local, al agregar que los residentes dijeron que los rebeldes utilizaron bombas propulsadas por cohetes para incendiar los edificios.
Los ataques del fin de semana fueron los más sangrientos perpetrados por los rebeldes desde que comenzó hace seis años su lucha por derrocar a la monarquía constitucional de Nepal.
El portavoz del Ministerio del Interior, Gopendra Bahadur Pandey, dijo a Reuters que al menos 49 policías y otras cuatro personas, entre ellas un funcionario del alto rango, murieron la noche del sábado cuando unos 2.000 rebeldes atacaron oficinas del gobierno y destacamentos policiales en Mangalsen.
Un total de 48 soldados del ejército también perecieron en el ataque, dijo a Reuters el portavoz del Ministerio de Defensa, Bhola Silwal.
Un funcionario de alto rango que pidió no ser identificado dijo que otros 22 policías murieron en un ataque rebelde separado contra un aeropuerto rural en Sanphe Bagar, a 26 kilómetros de Mangalsen.
Cuatro agentes de policías fallecieron la noche del sábado en un ataque contra un destacamento en Lalbandi, en el distrito de Sarlahi, a unos 300 kilómetros al este de Katmandú, dijo Pandey.
Más de 550 personas, en su mayoría rebeldes, han muerto desde que el gobierno ordenó en noviembre a las fuerzas armadas aplastar la insurrección.
Incierta cifra de bajas rebeldes
El comunicado del Ministerio de Defensa dijo que era probable que los guerrilleros hayan sufrido fuertes bajas puesto que los residentes de la zona vieron cómo transportaban a sus muertos y heridos.
Sin embargo, los ataques del fin de semana son un duro revés para el gobierno del primer ministro Sher Bahadur Deuba, que ha estado atribuyéndose la ventaja en el conflicto desde que impuso un estado de emergencia y envió al ejército en noviembre.
La radio estatal informó que Deuba había convocado una sesión de emergencia del gabinete para evaluar la situación de seguridad.
Deuba ha sido criticado por su gobernante partido Congreso Nepalí por la forma en que maneja el conflicto y tenía previsto realizar un pedido formal el lunes ante el Parlamento para extender una ley de emergencia por otros tres meses.
Funcionarios dijeron que el gobierno envió refuerzos en helicópteros, y que los soldados rodearon un área y llevaban a cabo operaciones de búsqueda masivas para localizar a los rebeldes.
Los ataques más recientes elevan el número de muertos desde noviembre pasado a 700, en su mayoría rebeldes. Unas 2.500 personas han muerto desde que se desató el conflicto.
Nepal ha tenido un año turbulento, que incluyó el asesinato del popular rey Birendra y la mayoría de los miembros de la familia real en junio a manos del príncipe heredero de la corona, quien luego se suicidó.
La rebelión ha arruinado la empobrecida economía de Nepal, obstaculizado proyectos de desarrollo, golpeado la confianza de los inversionistas y afectado el turismo, el principal sostén de la economía. *
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