Lucha antiterrorista y situación económica nipona serán analizadas

Bush llegó a Japón y comenzó gira de una semana por Asia

El avión Air Force One en el que viaja el presidente estadounidense acompañado de su esposa, Laura, aterrizó a las 15H50 locales (06H50 GMT) bajo una leve llovizna en el aeropuerto Tokio-Haneda.

Tras ser saludado brevemente por la ministra de Relaciones Exteriores de Japón, Yoriko Kawaguchi, Bush y su comitiva se dirigieron, debidamente escoltados, a la Embajada estadounidense en el centro de Tokio, donde se alojarán hasta el martes.

La visita del presidente estadounidense al archipiélago –su primera gira tras su elección hace un año– girará en torno a la campaña internacional antiterrorista, la difícil situación económica de Japón, la reactivación mundial y las alianzas regionales.

Con este motivo, la seguridad fue claramente reforzada en la capital japonesa con el despliegue de 18.000 policías suplementarios y estrictos controles en torno a la Embajada estadounidense.

La tarde del domingo, unos 300 manifestantes se reunieron pacíficamente en Tokio para pedir el cierre de las bases estadounidenses en Okinawa, donde están 25.000 de los 50.000 soldados norteamericanos estacionados en Japón, y contra la actual campaña militar de Estados Unidos en Afganistán.

La manifestación tuvo lugar en el parque de Ebisu, a unos cuatro kilómetros al oeste de la Embajada norteamericana en Tokio. Indicó la Policía que no hubo detenciones.

El sábado, antes de partir de la base aérea de Elmendorf, en Alaska, Bush había insistido ante los soldados norteamericanos de esa base sobre la necesidad de proseguir la «guerra contra el terrorismo». En otra manifestación, también reunida cerca de la Embajada estadounidense de Tokio, unos 50 miembros de organizaciones ecologistas protestaron en protesta por el Plan Bush contra el recalentamiento del clima y exigieron que Estados Unidos ratifique el protocolo internacional firmado en Kyoto.

Tras cumplir el domingo con un programa privado, Bush se reunirá el lunes con el primer ministro, Junichiro Koizumi, para tratar la fragilidad de los bancos nipones y el peligro que plantea la situación de recesión y deflación por la que atraviesa Japón, entre otros temas.

En una entrevista concedida a la cadena de televisión pública NHK, grabada antes de su partida, Bush declaró que creía que «gracias a la voluntad del señor Koizumi y a su visión, la economía japonesa va a recuperarse».

«Una economía japonesa fuerte va en el sentido de los intereses de Estados Unidos», anotó Bush.

El diálogo de ambos hombres también tendrá que ver con las cuestiones militares, ya que Estados Unidos desea en particular que Japón siga apoyándolo en su esfuerzo antiterrorista.

Japón aprobó a fines de 2001 una nueva legislación que le permitirá enviar, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, tropas fuera de su área inmediata, en este caso para apoyar con logística la campaña en Afganistán. *

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