"Frente a la brutal ocupación promovida por el Estado israelí"

El Foro Social Mundial expresó plena solidaridad con el pueblo palestino

NIKO SHVARZ – Enviado especial a Porto Alegre

 

Como telón de fondo, Estados Unidos aprobaba el mayor presupuesto de guerra de la historia, la guerra en Afganistán según Bush estaba apenas en sus comienzos, al tiempo que amenazaba con extenderla a Irak, a Irán y a Corea del Norte, e incluso a Somalia en territorio africano, y las tropas yanquis –que ya están en el corazón de Europa y en bases diseminadas por el mundo– se despliegan en Filipinas, todo ello bajo el paraguas de la «lucha antiterrorista» en cuyo nombre, además, se pisotean los derechos civiles en EEUU y en otros países de la «coalición».

Rigoberta, un israelí, un palestino y una jerosolimitana

La guatemalteca Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, coordinó una mesa redonda el domingo 3 abierta por Michael Warshawsky, personalidad pública israelí, del Centro de Información Israel-Palestina. Dijo que se están violando las resoluciones de la ONU y el derecho internacional, que la colonización israelí se sigue desarrollando más que nunca, y que no habrá paz sin detención inmediata de las agresiones y sin la realización del derecho. «La paz es la realización del derecho». En una relación de fuerzas tremendamente desigual, una tercera parte debe ser la garantía de la paz, pero en ningún caso este papel corresponde a EEUU, directamente comprometido con la agresión. Las tareas urgentes son: el cese del fuego, el respeto de las autoridades palestinas, el fin del estado de sitio, la continuidad geográfica de los territorios, la libertad total de movimientos de sus ciudadanos, la ejecución de los acuerdos firmados, terminar con la construcción de carreteras y nuevas colonias, liberar a los detenidos políticos, y luego crear una fuerza de interposición (que EEUU ha vetado). Sobre esas bases, llegar a un acuerdo de paz, que no es otra cosa que cumplir las resoluciones de la ONU y volver a las fronteras de junio 1967, y finalmente alcanzar la reconciliación entre ambos pueblos. Agregó que «los palestinos están trágicamente solos», que la comunidad internacional debe organizar la solidaridad, llamó a enviar misiones al terreno, e informó que 192 soldados y oficiales de reserva (cifra que cuadruplica la que se dio a conocer) se negaron a combatir en los territorios.

Muhammad Barakeh, diputado árabe en la Knesset (no es el que ha sido despojado de su inmunidad, en un proceso que continúa) se refirió a este último punto y a quienes interpusieron la cláusula de conciencia ante la justicia militar israelí. Habló también de los sufrimientos inauditos de la población en los territorios en su vida diaria, tema sobre el cual se extendió Marian Albin, integrante de una organización juvenil de Jerusalén, en particular en relación con los niños. Ambos llamaron a que amplias delegaciones viajaran a comprobar con sus ojos la realidad de la vida en los territorios.

Uno de los integrantes de la dirección brasileña del FSM fue más lejos. Oded Grajew, que a la vez es coordinador de la Asociación de Empresarios por la Ciudadanía (Cives), nacido en Tel Aviv en una familia judía rusa, propuso un encuentro regional del Foro en Jerusalén, en el segundo semestre de este año. Asimismo, la organización Grassroots International Protection for Palestinians (GIPP) denunció en el Foro que Israel está implantando un auténtico apartheid, reclamó el envío de fuerzas internacionales para proteger a los palestinos (que llevan ya casi mil muertos) e invitó a formar delegaciones para visitar la región.

Un inusual encuentro en Ramalá

En la mañana del sábado 2 de febrero (o sea, en vísperas de lo reseñado) unos 300 pacifistas israelíes, judíos y árabes, del movimiento Ta’ayush (Convivencia Arabe-Judía) se dirigieron en 5 autobuses desde Jerusalén al noreste, a la ciudad de Ramalá, para realizar una visita solidaria. El ejército y la policía los bloquearon en el puesto de vigilancia de Kalandia. Tras una discusión con los uniformados los viajeros se apearon y pasaron las barreras, junto a los miles de palestinos que diariamente se ven obligados a cruzar a pie la carretera bloqueada. Ante el gran número de participantes, su actitud tan pacífica como decidida y la presencia de los medios, los militares se apartaron. A unos cien metros de las barreras, un pequeño grupo de palestinos aguardaba con unas camionetas que transportaron a los israelíes hasta Ramalá. Ya en la ciudad, tras dialogar con los pobladores los visitantes se dirigieron a las oficinas de la Autoridad Nacional palestina (que están allí cercadas), donde se entrevistaron con dirigentes del Fatah y luego con Yasser Arafat. Frente a una sala repleta, con numerosos periodistas presentes, hablaron representantes de los visitantes y de los anfitriones, enfatizando el carácter solidario y pacífico de la misión. Arafat agradeció el valiente gesto de los visitantes de Israel, tanto «nuestros primos-judíos como nuestros hermanos-árabes». Refirmó su compromiso, a pesar de la dura realidad en que se encuentran los palestinos, de continuar por la senda de «la paz de los valientes», mencionando el sacrificio de Rabin y su disposición a mantener esa posición hasta el final. «Más tarde o más temprano –señaló– estos pueblos primos vivirán en paz en esta tierra, como buenos vecinos. Tanto nosotros como los israelíes debemos pensar en nuestros hijos y nietos».

Tras el acto los pacifistas se dirigieron en columna hacia los tanques israelíes, ubicados a 150 metros de las oficinas de Arafat. Llegaron en estricto silencio a unos 30 metros de los tanques. Uno de los activistas se dirigió por altoparlante a los soldados diciéndoles que nada tenían que hacer allí, que no estaban defendiendo a Israel sino sirviendo una política que desencadena odio y siembra terror, que se retirasen y no agredieran a civiles palestinos. Dos periodistas se aproximaron a pocos metros de los tanques. Los soldados dispararon gases lacrimógenos. No hubo heridos.

En la sede del Ministerio de Educación palestino los israelíes fueron recibidos por dirigentes de organizaciones femeninas, por varios escritores y profesores de la Universidad de Bir Zeit y representantes de organizaciones sociales. Hubo un vivo intercambio de opiniones, de direcciones y teléfonos. Se habló de sobrepasar las barreras físicas y psicológicas entre los dos pueblos para crear un ambiente de paz. En la tarde se produjo el retorno a Jerusalén. La Policía anunció una investigación sobre el ingreso de israelíes a la zona palestina. En los días siguientes los medios dedicaron numerosos comentarios a este inusual encuentro.

El apartheid palestino

En «El País de Madrid» Keff Halper escribe que el objetivo de Sharon es crear un apartheid que reduzca a la nada la soberanía palestina. A su juicio estos son días decisivos para definir una disyuntiva de hierro: alcanzar una paz justa basada en dos Estados viables y soberanos, o un apartheid bajo control israelí.

Infortunadamente, la primera opción se desdibuja a ojos vista. Hace unos días Sharon se lamentó públicamente de no haber liquidado a Arafat en 1982, en ocasión de las masacres en Sabra y Chatila. De inmediato, el vicepresidente Dick Cheney declaró que «no le importaría que Israel matase a Arafat», según fue revelado por el ministro de Defensa de Israel, Beniamin ben Eliezer, al diario Yediot Aharonot. (En estas mentes está la dirección de la política internacional. Deténgase un instante a pensarlo). Sharon enfrenta un juicio en Bruselas por su responsabilidad en aquel genocidio por su condición de ministro de Defensa, pero las autoridades belgas alegan que no puede ser juzgado quien desempeña cargos de gobierno. En su entrevista con Bush del 7 de febrero,
Sharon obtuvo luz verde para seguir con sus ataques mortíferos, ocupación de tierras, construcción de nuevos asentamientos y carreteras, que siguen sin tregua. Por añadidura, Bush le prometió mayor presión sobre Arafat. Esta política de guerra total lleva también a muertes de israelíes, en atentados de kamikazes y otros. La Unión Europea, principalmente Francia a través del canciller Hubert Védrine, expresan su desacuerdo con la política de Bush-Sharon y hablan de retomar las negociaciones. El británico Jack Straw y el alemán Joschka Fischer visitan la región en vísperas de la reunión de los cancilleres de la UE el día 18 en Bruselas. Pero mientras tanto, hablan las armas. Con los asesinatos selectivos de dirigentes palestinos perpetrados ayer, su número llega a 62, y coinciden con nuevos bombardeos e irrupciones de tanques en Cisjordania y Gaza. *

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