Milosevic responsabilizó a la OTAN de los crímenes de guerra
Haciendo uso de sus mejores dotes de abogado, desbordando energía y convencimiento, Milosevic explicó en un discurso de cuatro horas dirigido «a la opinión pública internacional» que Serbia no comenzó ninguna de las guerras que acabaron con Yugoslavia, no predicó el genocidio de los otros grupos étnicos del país y es víctima hasta hoy de una campaña mundial de difamación.
Mis argumentos «son un átomo de verdad en medio de un océano de mentiras (…). Pretenden hacer creer que yo provoqué los bombardeos de la OTAN (en Serbia en 1999) y el sufrimiento de miles de personas porque quería una frontera entre lo serbio y lo no serbio», aseguró el ex mandatario, de 60 años, preso desde hace siete meses y medio en La Haya. «Ustedes no tienen pruebas, están inventando todo (…). Me juzgan a mí porque no pueden juzgar a un Estado entero», añadió apuntando con un dedo amenazador hacia los fiscales.
Según el ex mandatario, los crímenes en Yugoslavia comenzaron cuando la OTAN bombardeó Serbia en marzo de 1999 con el pretexto de proteger a civiles albanokosovares que después murieron en sus ataques. Lo que pasó antes en Croacia, Bosnia y Kosovo fueron, según el ex mandatario, guerras civiles o conflictos territoriales internos.
Sacando a relucir una de las cuestiones más espinosas del conflicto de Kosovo (1998-99), Milosevic calificó a la Alianza Atlántica de «apéndice de la administración estadounidense» y consideró que sus bombardeos «no pueden justificarse».
«La OTAN quiso sentar un precedente para usar la fuerza sin necesitar el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU», aseguró. Según declararon a la AFP catedráticos en Derecho Internacional, el ataque de la OTAN sobre Kosovo que duró 78 días en la primavera de 1999, supuso «una campaña de intimidación de la población civil, devastación de ciudades, pueblos y aldeas, destrucción de carreteras y otras infraestructuras, e innumerables daños ambientales».
La fiscalía del TPI nunca investigó el llamado por algunos expertos «crimen del benefactor» y ello aumenta las dudas sobre la imparcialidad de la fiscal Carla del Ponte. A las fotos mostradas por la acusación en los dos días anteriores de juicio, Milosevic respondió con imágenes de los cadáveres que dejaron estos bombardeos de la OTAN: cuerpos carbonizados, el cadáver mutilado de una niña, la cabeza de un hombre, brazos y piernas desperdigados por los campos.
«¿Quieren que siga?», preguntó en cólera el mandatario, que lucía una corbata con los colores de la bandera serbia (rojo, blanco y azul). Milosevic comparó la lucha que las fuerzas de Belgrado llevaban a cabo contra la guerrilla albanesa de Kosovo (UCK) a partir de 1998 con la reciente ofensiva de Estados Unidos en Afganistán.
«EEUU va al fin del mundo para defenderse y todo el mundo lo considera algo lógico y normal», aseguró, recordando que Kosovo era parte de Serbia y él intentaba defender el territorio nacional. Milosevic se dijo víctima de un juicio político en el que se siente «crucificado» y viviendo una experiencia propia de la «época de la inquisición». «Este juicio no tiene un sólo elemento de un proceso justo (…). Todo es una manipulación, una gran mentira y tal vez sea mejor que usted acepte esa mentira y corone toda esta farsa», dijo, dirigiéndose al juez Richard May, presidente del juicio. *
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