La localidad autónoma palestina de Beit Hanún fue ocupada nuevamente

Enfrentamientos entre palestinos e israelíes dejan cinco muertos

Desde el domingo, las operaciones israelíes se prosiguen sin tregua en los territorios palestinos, en respuesta a un mortífero ataque y a los disparos de cohetes artesanales en el sur de Israel, denunciados por el Estado hebreo como el acceso a un nuevo nivel en el conflicto.

Beit Hanún, al norte de la franja de Gaza, en el sector desde el cual se dispararon los cohetes Qassam 2, parecía ser el objetivo principal de las operaciones lanzadas ayer miércoles.

Las fuerzas israelíes que penetraron en la localidad con una veintena de vehículos blindados impusieron el toque de queda, cerraron todos los accesos con controles, realizaron registros y establecieron posiciones con sacos de arena.

Según el ministro israelí de Transportes, Efraim Sneh, miembro del gabinete israelí de seguridad, las fuerzas podrían permanecer durante varios días en el sector.

«La búsqueda de estos cohetes y de los que los disparan puede requerir una operación de envergadura y prolongada, pero esta operación no debe transformarse sin embargo en una nueva ocupación de estos territorios», declaró Sneh, citado por la radio militar.

Dos palestinos, entre ellos un policía, murieron y otro resultó gravemente herido por disparos israelíes en Beit Hanún, calificada por el ejército israelí de «bastión» de la organización radical islamita Hamás, cuyos Qassam 2 alcanzaron el domingo el territorio israelí.

El ejército israelí llevó a cabo, por otro lado, otras tres incursiones en Deir al Balá y Maghazi, en el centro de la franja de Gaza, y en Beit Lahia, al norte.

Tres policías palestinos murieron por disparos israelíes en Deir al Balá, donde el ejército también impuso el toque de queda durante la operación en la que se incautó de armas.

Estas víctimas ascienden a 1.201 el número de personas muertos desde el inicio de la Intifada, en setiembre de 2000, entre ellos 921 palestinos y 258 israelíes.

Las fuerzas israelíes se retiraron a continuación de Deir al Balá y de Beit Lahia.

Miles de palestinos, entre ellos 500 partidarios de Hamas, participaron en los funerales de los tres policías muertos en Deir al Balá.

«Advertimos a Israel sobre esta agresión y esta escalada que no contribuyen a garantizar su seguridad y fragilizan los esfuerzos internacionales para un alto el fuego», declaró Abdelrazek al Majaida, jefe de seguridad pública en la franja de Gaza.

El presidente palestino, Yasser Arafat, tildó de propaganda israelí los disparos de misiles Qassam 2, en una entrevista publicada por el diario italiano La Repubblica.

«¿Eso, misiles? Es una broma. Estos instrumentos rudimentarios nunca han causado ningún herido. No asustan ni siquiera a un gato. Venderlos como si fueran misiles, es propaganda, la obra de Israel para justificar la agresión en contra nuestra», dijo.

En el ámbito diplomático, el ministro de Relaciones Exteriores británico, Jack Straw, llegó a la región y se entrevistó con su homólogo israelí, Shimon Peres, y el ministro de Defensa, Binyamin Ben Eliezer.

Straw declaró después de sus reuniones que Arafat, con quien debe reunirse esta noche, debe y puede controlar los actos de violencia llevados a cabo desde los territorios que controla, y que sigue siendo para el pueblo británico el líder del pueblo palestino.

«Hubo largos períodos de calma en los últimos meses en los que el terrorismo desde los territorios ocupados estaba controlado por la Autoridad Palestina», declaró Straw. «No fue ni bastante ni durante bastante tiempo, pero eso demuestra que se puede hacer», subrayó. *

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