Musharraf se reunió con Bush y le pidió ayuda

Pakistán recibe el fruto de lo pactado con EEUU

De visita en Washington desde el martes, el líder paquistaní fue recibido hoy con todos los honores en la Casa Blanca, y definido como un aliado clave por el presidente George Bush.

Al parecer no obtuvo todo lo que quería, pero –según fuentes del Congreso– llevará de todos modos a su casa los primeros frutos concretos del pacto antiterrorismo estipulado tras los atentados del pasado 11 de setiembre.

Pakistán no era bien visto por la comunidad internacional, pero las catástrofes de las Torres Gemelas y el Pentágono lo cambiaron todo.

Enfrentándose al riesgo de sublevación de los integristas, Musharraf rompió con el régimen afgano de los talibanes y ofreció apoyo logístico a Estados Unidos para su campaña en Afganistán.

A cambio, según las fuentes, tendrá la cancelación de al menos un tercio de los 3.000 millones de dólares de deuda bilateral, y el apoyo en las negociaciones para obtener nuevos préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que podría emitir un anuncio en los próximos días.

Musharraf también quería el vía libre para la reanudación de las provisiones militares bloqueadas por el Congreso de Washington desde que Pakistán se convirtió en una potencia nuclear. No se sabe si obtuvo satisfacción en este punto.

Otra aspiración por el momento no cumplida es que Washington intervenga en la disputa con la India sobre el disputado territorio de Cachemira.

En una entrevista con la CNN, Musharraf dijo que «el único capaz de mediar sería justamente Estados Unidos».

Durante la conferencia de prensa que siguió a los coloquios, Bush y Musharraf no fueron más allá de las declaraciones de circunstancia. «Pakistán es un socio clave en la coalición contra el terrorismo, y su apoyo fue decisivo para derrotar a los talibanes», afirmó Bush.

Ambos líderes se comprometieron a continuar la cooperación, y Musharraf dijo que «los acontecimientos del 11 de setiembre demostraron qué sólidas y profundas son nuestras relaciones».

El líder paquistaní prometió que se comprometerá personalmente para hallar a Daniel Pearl, el periodista norteamericano raptado en Karachi hace tres semanas, y que –dijo– «probablemente aún está vivo».

Aunque no está en primer plano en la agenda, ambos líderes afrontaron también el tema de las elecciones que Musharraf, llegado al poder en 1999 con un golpe de estado militar, anuncio para el próximo octubre. El PPP, principal partido de oposición, lo acusó de haber ido a Estados Unidos para legitimar su «dictadura».

Mientras tanto, Musharraf admitió que muchos de sus compatriotas son contrarios a la alianza con Bush. «Los sentimientos antinorteamericanos aún son fuertes, para atenuarlos hace falta algo concreto», dijo a la CNN. *

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