Petróleo: factor clave en lucha antiguerrillera de Colombia

La protección a la infraestructura del petróleo, sobre la que ha insistido en los últimos días el gobierno de Estados Unidos, se ha convertido en un factor clave en la lucha antiguerrillera en Colombia, según analistas que consideran que ésta es la primera consecuencia directa en el país andino de los atentados en Nueva York y Washington el pasado 11 de setiembre.

El Congreso estadounidense estudia actualmente una ayuda a Colombia de 98 millones de dólares para la protección de la infraestructura energética del país, que es atacada en forma regular por las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Funcionarios de alto nivel norteamericanos que visitaron Colombia la semana pasada concretaron el destino de esa ayuda: el oleoducto Caño Limón-Coveñas, el principal del país, y que ha sido objeto de 183 atentados dinamiteros desde comienzo de 2001.

Ya Estados Unidos contribuye con una ayuda de 1.300 millones de dólares para la lucha antinarcóticos en Colombia, pero desde noviembre el gobierno de Bogotá insiste para que la ayuda militar pueda ser utilizada igualmente en el combate a los grupos irregulares.

¿Pero por qué el énfasis estadounidense en el petróleo? La clave la dio la embajadora norteamericana en Bogotá, Anne Patterson, en una entrevista concedida el domingo, y en la cual señaló que «después del 11 de setiembre el asunto de la seguridad petrolera se ha vuelto prioritario para Estados Unidos».

Añadió que «después de México y Venezuela, Colombia es el país petrolero más importante en la región. Luego de los hechos del 11 de setiembre las fuentes tradicionales de petróleo para Estados Unidos (los países del Medio Oriente) son menos seguras».

Este martes el analistas Gabriel Silva, ex asesor internacional y ex embajador en Washington se refirió a las declaraciones de Patterson.

Las declaraciones de la embajadora «reflejan un cambio de insospechadas proporciones en la política gringa hacia nuestro país», dijo.

Agregó que «la ecuación geopolítica global y la definición de las prioridades de las estrategias estadounidenses sufrieron un vuelco estructural a partir del 11 de setiembre», señalando que antes de esa fecha la prioridad de Washington era «defender el acceso al petróleo del Medio Oriente, mantener la estabilidad sobre los regímenes islámicos amigos y sostener un equilibrio precario mediante acciones moderadas». *

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