Alerta antiterrorista en Estados Unidos ante posible ataque de un yemenita
Paralelamente, en Londres, un juez británino ordenó la puesta en libertad condicional por falta de pruebas suficientes de un piloto argelino, Lotfi Raissi, al que Estados Unidos acusa de haber formado a uno de los kamikazes de los atentados del 11 de setiembre.
El piloto no puede salir del país y sus familiares tienen que depositar una fianza de 10.000 libras (unos 14.600 dólares), pero Estados Unidos teme que aproveche la ocasión para escapar.
El fiscal general de Estados Unidos, John Ashcroft, urgió ayer martes a los norteamericanos a estar en máxima alerta debido a una amenaza de ataque terrorista contra Estados Unidos.
«Quiero alentar a todos los estadounidenses, dondequiera que se encuentren, para que mantengan un alto nivel de alerta», dijo Aschroft durante una conferencia de prensa en San Antonio, Texas (sur).
Este llamamiento fue consecutivo a la advertencia lanzada el lunes por la noche por la oficina federal de investigaciones (FBI) sobre el riesgo de «un ataque planificado (…) en Estados Unidos o contra los intereses estadounidenses en Yemen, el 12 de febrero o los días siguientes».
El FBI también difundió la fotografía del presunto instigador de ese atentado, Fawaz Yahya al-Rabeei, también conocido como Furqan, oriundo de Arabia Saudita, pero de nacionalidad yemenita.
El sospechoso estaría acompañado por una docena de personas, «todas extremadamente peligrosas», agregó el FBI, que precisó que había obtenido sus informaciones de los interrogatorios de prisioneros en Afganistán y en la base estadounidense de Guantánamo en Cuba.
Desde los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Nueva York y Washington y el inicio de la campaña militar estadounidense en Afganistán, el FBI advirtió en varias ocasiones del riesgo de nuevos actos terroristas contra Estados Unidos o los intereses estadounidenses en el extranjero.
La preocupación es considerable debido a los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebran actualmente en Salt Lake City (Utah), a los que fueron destinados más de 300 millones de dólares en medidas de seguridad.
En Yemen, las autoridades anunciaron ayer martes que habían adoptado «las medidas necesarias» y que habían arrestado al hermano de Fawaz al-Rabeei. Otro hermano del presunto terrorista, Suleimán, forma parte de los combatientes de la red Al Qaeda de Osama bin Laden detenidos en Guantánamo, indicó un responsable de la seguridad yemenita.
Fawaz al-Rabeei, nacido en 1979, está considerado un allegado de Bin Laden. Al parecer, partió de Yemen antes de los atentados del 11 de setiembre rumbo a Alemania, desde donde viajó a Afganistán, según la misma fuente.
Un portavoz de los servicios de seguridad yemenitas indicó que Estados Unidos y Gran Bretaña habían informado de la posible llegada a Yemen de Al Rabbei, procedente de Afganistán «con la intención de realizar actos terroristas contra intereses estadounidenses en Yemen».
Según afirmó, «los servicios de seguridad investigan sobre esa persona, pero aún no obtuvieron confirmación de su presencia en Yemen».
Bin Laden, principal sospechoso de los atentados del 11 de setiembre, podría hallarse en una región fronteriza entre Afganistán y Pakistán, estimó el ministro afgano de interior Yunus Qanooni.
«Según nuestras informaciones, Bin Laden se desplaza entre las fronteras afgana y paquistaní.
En cuanto al molá Mohammad Omar (jefe supremo de los talibanes), está probablemente protegido por su tribu y se desplaza por la provincia de Helmand, en el sur, cerca de la frontera con Pakistán», declaró Qanooni en una entrevista publicada ayer martes por el diario árabe Asharq al-Awsat.
En Kabul, el ministro alemán de Defensa, Rudolf Scharping, estimó ayer martes que había que adoptar antes de abril una decisión sobre una prolongación del mandato de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán (Isaf), prevista en principio para seis meses.
Las autoridades afganas quieren que esa fuerza sea desplegada en todo el territorio y no sólo en Kabul y sus inmediaciones. Como señal de normalidad, el toque de queda nocturno fue levantado por primera vez en 20 años en Kandahar (sureste), ex feudo de los talibanes. *
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