Cuatro muertos en Medio Oriente; Bush se niega a boicotear a Arafat
Una mujer israelí que había resultado gravemente herida al recibir varias cuchilladas en la parte este de Jerusalén murió horas después, mientras que uno de sus agresores falleció poco después durante su arresto.
Después de una persecución, la policía detuvo a dos palestinos, enmascarados y armados con cuchillos. Uno de ellos, que confesó el crimen, resultó herido leve y el otro murió debido, según parece, a un ataque cardíaco, aseguraron fuentes policiales.
En el norte de Israel, dos palestinos fallecieron cuando explotó el vehículo en el que viajaban, cerca de la localidad de Mei Ami, según la televisión.
Las primeras conclusiones de la investigación hacen pensar que los dos hombres podrían pretender cometer un atentado en territorio israelí pero el automóvil explotó antes de tiempo.
Con estas muertes, asciende a 1.188 el número de fallecidos debido a la violencia desde el inicio de la Intifada el 28 de setiembre de 2000, entre ellos 911 palestinos y 255 israelíes.
Además, un total de 17 palestinos resultaron heridos este viernes en diversos enfrentamientos con soldados israelíes en Cisjordania, donde el Ejército judío continuaba sus represalias por el atentado cometido el miércoles en un asentamiento, en el que murieron tres israelíes más el autor de los disparos, un activista palestino.
Tras saber que Bush no cedió a los deseos de Sharon y sigue contando con el presidente Yasser Arafat como interlocutor, los dirigentes palestinos calificaron esta actitud de «positiva» hacia la Autoridad Palestina, su pueblo y el proceso de paz con Israel.
Calificando el viaje de Sharon a Washington, de «fracaso de Israel ante su principal aliado, Estados Unidos», el portavoz y negociador palestino, Saeb Erakat, pidió al gobierno de Bush que elija el método que puede llevar a la paz, que según él no es otro que «presionar al gobierno israelí y no a la Autoridad Palestina».
Ariel Sharon, que se reunió el jueves con el presidente Bush en la Casa Blanca, no consiguió convencer a los estadounidenses de anular políticamente al presidente palestino. El primer ministro israelí afirmó que Arafat «no es un aliado ni lo será» e instó a instaurar con urgencia una «dirección palestina alternativa».
Pero Bush se negó a romper sus relaciones con el dirigente palestino, añadiendo que Estados Unidos iba a «seguir presionándolo para que tome medidas concretas contra los terroristas».
El portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Richard Boucher, confirmó que el gobierno de Bush seguiría forzando a Arafat a que neutralice a las organizaciones radicales.
Boucher reiteró que Washington se aferraba a dos proyectos elaborados el año pasado por el ex director de los servicios de inteligencia (CIA), George Tenet, y por la comisión internacional dirigida por el ex senador estadounidense George Mitchell, que pretenden interrumpir la violencia e impulsar las conversaciones de paz.
Subrayando su condición de interlocutor indispensable, Arafat afirmó al diario israelí Yediot Aharonot que el encuentro de Sharon con tres de sus subordinados la semana pasada nunca se habría realizado sin su acuerdo. «Nadie negocia sin mi autorización. Este encuentro se realizó por deseo de Sharon y con mi permiso», afirmó.
«No tengo miedo de los tanques que se apostan bajo mi ventana», aseguró el líder palestino, asegurando que perdonaba a Sharon por ello y lo invitaba a volver a la mesa de negociaciones.
En Nueva York, el ministro de Defensa israelí, Binyamin Ben Eliezer, aseguró que Estados Unidos debería dialogar con interlocutores más adecuados que Arafat.
Ben Eliezer citó como ejemplos al presidente del Consejo Legislativo palestino Ahmad Qorei, al número dos palestino, Mahmud Abbas, al jefe de la seguridad preventiva en la franja de Gaza, Mohamed Dahlan, y a su homólogo en Cisjordania, Jibril Rajub. *
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