La Casa Blanca está dividida
Bruno Marolo – Washington, ANSA
Al Gore contra Bill Clinton, el padre de Elián contra Al Gore, Miami contra Washington, mientras una delegación de Fidel Castro está pronta a partir a Estados Unidos, en plena campaña electoral.
El propio gobierno estadounidense está entre la espada y la pared.
En un giro brusco, el vicepresidente Al Gore decidió tomar parte de la revuelta en la Pequeña Habana, el barrio de cubanos exiliados en Miami, en contra de la posición del presidente Clinton y el ministro de Justicia, Janet Reno, de entregar el niño a su padre.
«Elián no debió haber sido obligado jamás a elegir entre la libertad y su padre. Debemos tomar una disposición acá, en nuestro país, para su interés», dijo Gore.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma, propuso el candidato demócrata; es decir que, en lugar de repatriar a Elián, que Estados Unidos reciba a toda su familia: padre, madrina, abuelos y hermanastros.
Y así el pequeño Elián González, de seis años, se encuentra en el centro de la cuestión internacional.
El año pasado se salvó afortunadamente del naufragio de una balsa de prófugos, en el cual murió su madre y otras 16 personas.
Desde hace cuatro meses es el botín de guerra del padre, que lo quiere recuperar y llevar a Cuba, y de los tíos de segundo grado, residentes en Miami, que tienen la custodia.
La Justicia y el gobierno estadounidenses tomaron la postura a favor del padre, mientras los cubanos anunciaron que los agentes federales tendrán que pasar sobre sus cadáveres para quitar a Elián a su tío.
Los dos ultimátum del Ministerio de Justicia, que pedía a los familiares el compromiso de respetar la decisión del juez, vencieron su plazo sin llegar a nada.
La Casa Blanca no se puede permitir que se desate en su contra un lobby de los exiliados cubanos, a pocos meses de las elecciones presidenciales.
Atento a la situación incómoda de Clinton, Al Gore, que aspira a sucederlo en la Casa Blanca, violó las prórrogas y pidió el permiso de residencia en Estados Unidos para toda la familia de Elián, a través de una ley especial.
La propuesta, más que a Clinton, hace tambalear al padre del niño, Juan Miguel González, quien desde ahora sería tratado por el gobierno cubano como un potencial desertor.
Precisamente para protegerse, Juan Miguel dirigió de inmediato una carta abierta a Gore, en la que expresó: «Rechazo con absoluta firmeza su propuesta que quiere perpetuar la retención arbitraria de Elián en Estados Unidos».
Por su parte, el gobierno de Fidel Castro tomó sus recaudos para prevenir la deserción.
El padre de Elián podrá viajar a Estados Unidos a reclamar la restitución de su hijo acompañado de una comitiva de 31 personas, entre el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, algunos psicólogos y ex compañeros de escuela del niño.
El pedido de 31 visas causó una situación incómoda al departamento de Estado pero Cuba insiste: o todos o ninguno.
La delegación reclama la recuperación inmediata del niño y está dispuesta a permanecer en el país hasta que el proceso de apelación decida su futuro.
Elián se convirtió a esta altura en una pieza pequeña en un juego político mucho más grande que él.
El candidato republicano a la Casa Blanca, George Bush hijo, considera un feudo electoral propio a Florida, del cual su hermano Jeff es gobernador.
A la vez que Al Gore necesita desafiarlo en ese estado si quiere convertirse en presidente y no puede ponerse en contra del lobby cubano.
Mientras que en la vereda de enfrente, Fidel Castro aspira a sumar como un triunfo político la eventual restitución de Elián al padre.
Clinton dijo que quiere aplicar la ley, según la cual el niño debería regresar a Cuba.
Pero también es cierto que no puede conceder favores a Castro, con lo cual está preso entre dos fuegos. También su vicepresidente lo abandonó en esta lucha.
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